Doctrina y aplicación: el Escudo de las Américas y las líneas rojas de México

El discurso de Elbridge Colby en Cusco fijó el marco doctrinal; la declaración conjunta sobre Colombia lo puso en operación. Dos piezas del mismo tablero que redefinen el espacio de maniobra de México hacia 2030.

Dos acontecimientos de julio de 2026 no deben leerse por separado. Son el enunciado y la puesta en práctica de una misma arquitectura de seguridad hemisférica liderada por Washington.

El 8 de julio, el Subsecretario de Guerra para Política, Elbridge A. Colby, ofreció ante los ministros de defensa del hemisferio, en Cusco, la formulación más clara y de más alto nivel de la visión de seguridad de la administración Trump: un Corolario Trump a la Doctrina Monroe que trata drogas, migración y criminalidad como amenazas de seguridad nacional y desplaza el perímetro de defensa estadounidense hacia el sur. Dos días después, el 10 de julio, trece gobiernos del Escudo de las Américas convirtieron esa doctrina en gesto político: una declaración conjunta sobre la transición institucional en Colombia que estrena un instrumento de presión colectiva sobre los asuntos internos de un tercer Estado.

México aparece en ambos episodios por su ausencia deliberada: no integra la coalición, no suscribió la declaración y, el mismo día, reconoció al gobierno electo colombiano por la vía diplomática ordinaria. Esa doble señal —reconocer sin adherirse— condensa la apuesta mexicana. Este documento une los dos análisis para leer la doctrina y su primera aplicación como un solo movimiento, y precisar las líneas rojas que México debe preservar.

I. La doctrina: el «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe

Cusco, 8 de julio de 2026. El discurso de Colby ante la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas casi no menciona a México, pero define el marco dentro del cual México deberá operar.

La doctrina de seguridad hemisférica de la administración Trump,
a partir del discurso de Colby en la CMDA de Cusco.

El texto no es coyuntural. Su autor es el principal responsable de planeación estratégica del Departamento de Guerra y una de las voces doctrinales más influyentes de la administración; enmarca la política hemisférica dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 y la Estrategia de Defensa Nacional 2026. Debe leerse como una declaración de doctrina, no como una intervención protocolaria. México figura apenas como referencia histórica —el respaldo estadounidense frente a la intervención francesa— y, de forma implícita, como origen de «las drogas que vienen del sur». El foco explícito es Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica, con Venezuela como blanco; pero la doctrina es de alcance hemisférico y aplica a México por defecto.

A. El reencuadre: Monroe como emancipación

El eje del discurso es un Corolario Trump a la Doctrina Monroe —bautizado coloquialmente «Doctrina Donroe»—: Estados Unidos protegerá su territorio y su acceso a «terreno clave» en el hemisferio, y negará a potencias adversarias la capacidad de posicionar fuerzas amenazantes en la región. Sobre esa base se superponen dos capas: una antinarcótica y otra de competencia geopolítica con China.

El movimiento retórico más hábil es presentar la Doctrina Monroe como emancipadora y no dominadora. Colby distingue una Monroe «correctamente entendida» —orientada a proteger la independencia de las naciones latinoamericanas— de su «caricatura» intervencionista, y sostiene que Estados Unidos no necesita posesiones imperiales porque su poder ya es suficiente. De ahí deduce que su interés genuino es el «éxito» de los países de la región. Es un argumento que desactiva por anticipado la crítica soberanista: convierte la injerencia en invitación y la asimetría en comunidad de intereses.

Al presentar la injerencia como invitación y la asimetría como comunidad de intereses, el discurso captura de entrada el vocabulario de la soberanía.

B. Las tres demandas concretas

Bajo la retórica, el discurso formula tres exigencias explícitas a los gobiernos de la región. Primera, el empleo de la fuerza contra el narcotráfico: equipara a las organizaciones criminales con «el ISIS y Al Qaeda de este hemisferio» y propone «operaciones cinéticas conjuntas lideradas por el socio», con participación militar estadounidense «donde sea necesario», citando la Operación Southern Spear como prueba de que Washington «irá a la ofensiva». Segunda, la protección de activos críticos: blindar infraestructura y recursos estratégicos y negar a «cualquier actor» —lectura obligada: China— la posibilidad de explotarlos. Tercera, mayor gasto en defensa: el estándar de 3.5% del PIB militar más 1.5% en seguridad, con Perú y su compra de F-16 como modelo de alineamiento con la industria estadounidense.

La frase de mayor peso estratégico es la que atribuye al Secretario Hegseth: la frontera estadounidense debe ser la «última línea» de defensa del territorio, no la primera. Doctrinalmente, ello desplaza el perímetro de seguridad de Estados Unidos hacia el sur —es decir, hacia el territorio de los socios.

C. Lo que significa para México

El discurso valida el diagnóstico de asimetría y unilateralismo: las designaciones de organizaciones criminales, la catalogación del fentanilo y la posibilidad de acción unilateral no son gestos aislados, sino la aplicación de un marco coherente y públicamente asumido. También disputa el sentido de la corresponsabilidad: para Colby, «responsabilidad» significa que cada país asuma su propia seguridad y gaste más, no que Estados Unidos rinda cuentas por la demanda de drogas o el flujo de armas hacia el sur. El principio mexicano de responsabilidad compartida y diferenciada choca de frente con esa acepción.

Sobre todo, el discurso captura el lenguaje de la soberanía: ofrece «fortalecer la soberanía» de los socios mientras propone operaciones militares conjuntas y presencia sostenida. Por eso el reto mexicano no es responder proyecto por proyecto, sino disputar el encuadre. Aceptar el vocabulario del discurso equivale a ceder la mitad de la negociación antes de empezar.

Una advertencia de lectura recorre todo el análisis: el discurso está calibrado para persuadir a ministros de defensa de países con capacidades limitadas. México no es ese interlocutor. Es la relación bilateral más grande, compleja e interdependiente del hemisferio. El riesgo mayor no es ser presionado, sino ser agrupado con el resto de la región en una lógica que diluye su peso específico.

II. La aplicación: el Escudo de las Américas y el caso Colombia

10 de julio de 2026. Trece gobiernos convierten la doctrina en gesto político: una declaración conjunta sobre la transición institucional en Colombia. México se desmarca.

Mapa del bloque firmante del Escudo de las Américas y la doble señal
de México ante el proceso colombiano.

El Escudo de las Américas —en inglés, Shield of the Americas; oficialmente Americas Counter Cartel Coalition— es una coalición político-militar impulsada por el presidente Donald Trump y proclamada el 7 de marzo de 2026. La coordinan el Secretario de Estado Marco Rubio y la Enviada Especial Kristi Noem, y agrupa a gobiernos afines para coordinar esfuerzos militares y de seguridad contra el crimen organizado transnacional, la migración irregular y la interferencia externa; sus miembros acceden a equipo, entrenamiento e inteligencia estadounidenses. México no forma parte de la coalición ni suscribió la declaración. Sí lo hicieron Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

A. El detonante colombiano

La segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026 dio el triunfo a Abelardo de la Espriella (movimiento «Defensores de la Patria», respaldado por Trump), con 49.66% frente al 48.70% del senador Iván Cepeda (Pacto Histórico): una diferencia de apenas 0.96 puntos —250,830 votos—, la más estrecha en la historia del país. Cepeda reconoció el resultado el 24 de junio; el presidente Gustavo Petro aludió a presuntas irregularidades sin aportar pruebas. La toma de posesión está prevista para el 7 de agosto. El presidente electo anunció su intención de incorporar a Colombia al Escudo y declaró a los cárteles mexicanos «objetivo militar». México respondió, por la Presidencia, que «cada quien se encargue de su parte», sin comprometer la cooperación entre Estados.

B. La declaración y la doble señal de México

El 10 de julio, los trece gobiernos difundieron —vía el Secretario Rubio— una declaración conjunta que expresa «profunda preocupación» por acciones que, sin fundamentos debidamente acreditados, ponen en duda la integridad del proceso electoral colombiano y la transición institucional. El texto rechaza toda acción que busque deslegitimar el mandato de las urnas, desacreditar a las autoridades electorales u obstruir el empalme. Aunque no los nombra, apunta a las posiciones del presidente Petro y del senador Cepeda.

La ausencia de México es conspicua: se desmarca de un bloque que hoy integra a la mayoría de los gobiernos de derecha del hemisferio. En paralelo, ese mismo día se difundió la carta de reconocimiento de la Presidenta Claudia Sheinbaum al presidente electo, que privilegia la amistad histórica, el diálogo, el respeto mutuo y la profundización de intercambios económicos. México sostiene así una doble señal deliberada: reconoce al gobierno electo conforme a la práctica diplomática, pero no se adhiere a un pronunciamiento colectivo sobre asuntos internos de un tercer Estado.

La declaración trasciende el caso colombiano: opera como acto fundacional de una gobernanza de seguridad hemisférica de alineamiento ideológico liderada por Washington.

Líneas rojas y líneas de acción de México ante la declaración
del Escudo de las Américas.

C. Impactos estratégicos

Los efectos para México se ordenan en cinco dimensiones:

DimensiónImpacto potencial para México
Geopolítica regionalConsolidación de un bloque hemisférico alineado con Washington que agrupa a la mayoría de los gobiernos de derecha. Acentúa el aislamiento relativo de México como una de las pocas administraciones progresistas y estrecha su margen en foros regionales.
Precedente normativoUn pronunciamiento colectivo sobre un asunto electoral interno de un tercer Estado normaliza un instrumento de presión invocable a futuro frente a procesos internos mexicanos: revisión judicial, comicios intermedios de 2027.
Seguridad nacionalEl Escudo es, en esencia, una coalición militar. La adhesión anunciada de Colombia y la etiqueta de «objetivo militar» a los cárteles mexicanos convergen con la designación estadounidense de cárteles como organizaciones terroristas y con amenazas de acción extraterritorial.
Relación con EE.UU.La no adhesión marca una divergencia visible con Washington en un año sensible —revisión del T-MEC, agenda migratoria y de seguridad— susceptible de leerse como distanciamiento.
Relación con ColombiaMéxico ya reconoció al gobierno electo, pero deberá administrar la fricción de la retórica de seguridad del entrante Ejecutivo colombiano sin comprometer la cooperación técnica y consular acumulada.

Cinco líneas rojas para México

Los límites que la doctrina y su aplicación no deben cruzar, anclados en la política exterior de Estado y en la seguridad nacional.

  1. No intervención y autodeterminación. México no co-suscribe pronunciamientos colectivos sobre la vida institucional interna de otro Estado, ni admite que se emitan sobre la propia. (Art. 89-X constitucional · Doctrina Estrada)
  2. Soberanía en materia de seguridad. Rechazo a todo mecanismo que habilite acción militar extranjera o extraterritorial en territorio nacional. La lógica «objetivo militar» aplicada a los cárteles mexicanos es incompatible con la soberanía.
  3. No instrumentalización ideológica. México preserva relaciones con todos los gobiernos con independencia de su signo político; no se suma a bloques que condicionen la cooperación a la afinidad ideológica.
  4. Blindaje frente a precedentes. Evitar que los mecanismos de «deslegitimación colectiva» se consoliden como instrumento aplicable a futuro a procesos internos mexicanos.
  5. Cooperación sí, tutela no. La colaboración con EE.UU. y Colombia continúa sobre bases de corresponsabilidad, reciprocidad y respeto a la jurisdicción nacional; nunca bajo subordinación operativa.

Qué debe hacer México

  1. Sostener la no adhesión sin confrontación. Mantener la ausencia del Escudo como decisión de principio, comunicada en clave de no intervención y no de antagonismo hacia Washington ni hacia los firmantes.
  2. Deslindar reconocimiento y adhesión. Reiterar públicamente que el reconocimiento —ya formalizado— del gobierno electo colombiano es independiente de cualquier alineamiento con el bloque, para prevenir lecturas erróneas.
  3. Anticipar la presión de incorporación. Preparar un posicionamiento institucional ante un eventual ofrecimiento o presión para sumarse a la coalición, con argumentos jurídicos —soberanía, no intervención— y de seguridad nacional.
  4. Coordinación interinstitucional en seguridad. Articular con las instituciones del Consejo de Seguridad Nacional una postura común frente a la retórica de «objetivo militar» y a la designación de cárteles como organizaciones terroristas.
  5. Gestión bilateral con Colombia. Reforzar los canales con el gobierno entrante (7 de agosto) para preservar la cooperación técnica, consular y comercial, acotando la fricción de su agenda de seguridad.
  6. Vigilancia de precedente y contexto. Monitorear el uso del instrumento de deslegitimación colectiva y su posible proyección sobre México, en un año marcado por la revisión del T-MEC y la antesala de 2027.

Nota aclaratoria

El presente análisis tiene fines exclusivamente académicos, analíticos, de opinión del autor y de interés general. Su contenido se basa exclusivamente en el análisis de fuentes abiertas públicas. Las opiniones, interpretaciones, análisis, conclusiones y propuestas contenidas en el presente documento son responsabilidad exclusiva del autor y no representan de ninguna manera, posturas oficiales ni posicionamientos de institución alguna, entidades u organismos públicos del Estado mexicano, ni de instituciones nacionales o extranjeras con las que el autor haya tenido relación profesional, académica o institucional.

EE.UU. en crisis y la oportunidad para México

México tiene vocación diplomática y una posición geopolítica envidiable

Por Jonathan R. Maza.

Las tensiones entre EE. UU. y China continuarán durante la administración del Presidente Joe Biden. Es un hecho que la nueva administración no tiene incentivos para cambiar drásticamente su postura y estrategia frente al gigante asiático, que representa un desafío como potencia regional con aspiraciones a ser una potencia mundial. Lo anterior, es consecuencia de un reacomodo político al interior de los Estados Unidos de América y por la polarización política-electoral de su población, atribuible a las recientes elecciones presidenciales y al auge del nacionalpopulismo que representó eficazmente la era Trump.

También, existen otras causas que agudizan las presiones internas con consecuencias en la política exterior estadounidense, como el fin de un prolongado paradigma político que dominó la vida pública, al menos desde mediados del siglo XX hasta ahora, y que actualmente, por primera vez en su historia, coinciden el fin de dos grandes ciclos, por un lado el paradigma o ciclo político y por el otro el ciclo económico, tal y como lo ha explicado en numerosas publicaciones el analista geopolítico George Friedman.

Lo anterior, significa que la política interior de la hasta ahora única potencia mundial, ha obligado a la clase política y tomadores de decisiones a mover sus posiciones y propuestas electorales hacia posturas más duras, más claras y, sobre todo, en un contexto de competencia y tensiones geopolíticas, a posiciones menos cooperativas en política exterior, especialmente con China, Rusia, Irán y otros países. Lo anterior, dificultará el arranque de la administración de Biden, a menos de que reconstruya lazos de cooperación con sus aliados tradicionales, deteriorados durante la administración de Trump, y que además mejore las relaciones con países clave como México, su socio estratégico regional, que ahora tendrá una activa participación en el multilateralismo internacional.

México es una potencia media, con una vocación diplomática extraordinaria, orientada a la mediación y la cooperación, con una posición geopolítica envidiable, y que en este 2021, cuenta con más herramientas en sus campos diplomático y político para desplegar acciones que tiendan a posicionar sus intereses y objetivos nacionales en los organismos internacionales en los que forma parte y que son pertinentes a las grandes preocupaciones del bloque regional de Norteamérica, por su integración comercial y de cadenas de valor regional de sectores productivos industriales y tecnológicos, además del natural liderazgo regional que ejerce en América Latina y el Caribe, especialmente en Centroamérica, en donde comparte preocupaciones y temas de seguridad, migración y prosperidad regional en su frontera sur.

Desde finales del año 2020, México ocupa un lugar en organismos multilaterales de carácter estratégico para la paz, seguridad y justicia internacional, por ejemplo, fungirá como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU durante el periodo 2021-2022 y podrá servir como enlace con la Corte Penal Internacional, donde acaba de ser nombrada jueza la mexicana Socorro Flores. Con estas posiciones, podrá desempeñar un rol mediador e influyente en las instituciones del orden internacional.

Esta posición en el ámbito exterior pone al país ante grandes oportunidades y frente a retos de los cuales puede obtener beneficios, mientras que los riesgos y amenazas se originan más en el ámbito interno, tales como el crimen organizado que continua imponiendo riesgos a la gobernabilidad y la seguridad interior, así como riesgos económicos y sociales derivados de la precaria situación económica de la población, que con la pandemia por Covid-19 incrementó y aceleró la debacle de la economía con pérdidas masivas de empleos y fuentes de trabajo para millones de mexicanos.

Por ello, México debe poner especial atención en articular efectiva y estratégicamente sus capacidades de política exterior con los objetivos de seguridad interior, para que su presencia y participación en organismos como el Consejo de Seguridad de la ONU logren influir determinadamente en frenar el tráfico de armas pequeñas y ligeras, mediante controles más estrictos. Estas acciones pondrían un acento en la agenda bilateral México-EE. UU. en materia de seguridad con la nueva administración de Biden, para facilitar el logro de un objetivo muy importante, el de detener el flujo de armas a grupos del crimen organizado presentes en territorio mexicano.

Por estas razones, es relevante hacer notar la estrecha coordinación existente entre la Misión Permanente de México en Nueva York y las Secretarías de Estado de Marina y Defensa Nacional, ya que esta quinta ocasión en la que México ocupa un asiento en el Consejo de Seguridad, coincide ahora con la participación de elementos militares de México en Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP) de las Naciones Unidas, un indicio de la cada vez más relevante coordinación de las Fuerzas Armadas con asuntos de política exterior y su profesionalización en asuntos internacionales, exigencias naturales para un país que, a pesar de las dificultades coyunturales internas, está desarrollándose naturalmente para consolidar su posición como potencia media, lo que podrá abrir escenarios de diversificación de relaciones internacionales, comerciales estratégicas y de seguridad con otros países y regiones en el mundo, especialmente con Asia, que es clave en la construcción del nuevo orden internacional necesario ahora.

Análisis retrospectivo

En un artículo que publiqué exactamente hace 4 años, que se titulaba “Trump: La oportunidad para México“ (https://www.e-consulta.com/opinion/2017-01-19/trump-la-oportunidad-para-mexico) explicaba cuáles eran las razones por las que Donald Trump representaba uno de nuestros mayores desafíos como país, aunque también una portunidad: “Los Estados Unidos de América permanecerán al norte de nuestra frontera, Trump se tendrá que ir como su presidente en algún momento, definamos cómo queremos ser y que rol queremos tener con nuestra vecina nación cuando su nuevo presidente se haya marchado.“, y finalmente se fue.

¿Qué da forma a los Estados? Un ensayo comparativo entre Suiza y México

Fuente: Wikipedia

I. INTRODUCCIÓN

El trabajo que a continuación se expone es una aproximación descriptiva, analítica y comparativa del Estado suizo y del Estado mexicano, en lo que concierne a sus formas de Estado, sus categorías o tipologías, así como las características constitutivas de sus respectivos territorios, modo de organización del Estado, las características principales de su población y gobiernos.

Para el propósito de este trabajo se ha planteado el problema de investigación a partir de la siguiente pregunta: ¿Qué elementos dan forma a los Estados de Suiza y México y cuáles son sus características principales? Dicha pregunta orienta la investigación para recopilar los elementos posibles de encontrar en un formato breve de ensayo, mismos que ayudarán a dar respuesta a la pregunta y concluir oportunamente con las características más similares y disímiles de ambos casos de estudio.

La hipótesis inicial que este ensayo plantea es que los elementos tales como las características geográficas, geopolíticas, demográficas, así como las características de la organización territorial interna y del aparato burocrático de las poblaciones de ambas naciones dan lugar a organizar las distintas formas de Estado que han dotado de viabilidad a la conformación y permanencia de los Estados suizo y mexicano; de tal manera que, el presente trabajo busca proponer al lector una vista general de los tipos de Estado de ambos casos de estudio para su posterior análisis en otros ensayos relacionados a los ámbitos de las formas de gobierno, la evolución histórica y la identificación de las aspiraciones, intereses y objetivos nacionales.

II. DESARROLLO

  1. Geografía, geopolítica y demografía

La geografía como ciencia que estudia la relación entre los elementos del medio ambiente, la ecología y la intervención de las sociedades en las zonas terrestres específicas donde interactuan, también se relaciona íntimamente con la geopolítica que es la disciplina de estudio dedicada a atender los fenómenos derivados de las relaciones de fuerza y poder dados en determinados territorios y su relación con otros.

Al respecto de esta relación entre la geografía y geopolítica se puede entender lo siguiente.

“La geopolítica actualmente es una forma de razonamiento útil para la comprensión del mundo contemporáneo a través del estudio de las relaciones de fuerza sobre los territorios. Y que nunca puede haber una geopolítica sin geografía. La geopolítica hace del conflicto el centro de su interés, pero sus representaciones deben estar ligadas siempre al territorio.“

(Ribera Carbó, 2011).

Por lo que corresponde al ámbito del Estado, para su análisis se hace necesario el auxilio de la geografía y geopolítica, para entender la relación de fuerzas sobre determinados territorios, por el devenir histórico de sus sociedades, la manera en cómo han comprendido y dotado de significado su permanencia en el medio ambiente que les rodea y la forma en la que se han apropiado e identificado con el, de tal suerte que se han dado así mismas una manera de organizarse para su subsistencia y permanencia. A esto es lo que podemos delinear como la parte primaria de la constitución de una forma de Estado, objeto de estudio de este ensayo.

  • Características geográficas, geopolíticas y demográficas de Suiza
Foto por Fabrice COFFRINI / AFP

El Estado suizo pertenece al continente europeo, ubicándose entre los países vecinos de Francia, Alemania, Liechtenstein, Austria e Italia. Su posición lo ubica entre algunos de los países más ricos y poblados de la Unión Europea con más de 41, 285 Km2, de los cuáles poco más del 58% son tierras montañosas, entre estas se encuentran los Alpes. Suiza cuenta con grandes extensiones de bosques (30%) y más de 1,280 Km2 de superficies de lagos  (Ficha País. Suiza, 2019), mismos que son alimentados por los ríos que se originan en las altas montañas, los cuales son el río Rin y el río Eno, afluente del Danubio. El Estado de Suiza no cuenta con salida al mar.

Suiza cuenta con una población de apenas 8´550,540 habitantes, es una nación multicultural con cuatro las lenguas oficiales (el alemán hablado por el 30% de la población, francés hablado por el 23%, italiano por el 8% y romanche con apenas el 0.5%). Las religiones principales practicadas por la población suiza son la religión católica con el 36.5%, la religión protestante con 24.4%, otras denominaciones cristianas con el 7.5%, musulmana por el 5.2%, un 0.3% judía y el 25% declara no sostener confesión religiosa alguna (Ficha País. Suiza, 2019).

  • Características geográficas, geopolíticas y demográficas de México
Imagen de Stratfor

El territorio del Estado mexicano se ubica en el continente americano, entre las regiones de Norteamérica y Centroamérica, colindando al norte con los Estados Unidos de América, la primera potencia mundial en diversos ámbitos, entre ellos el económico y militar. En la frontera sur México colinda con Guatemala y Belice; el primero es un país en vías de desarrollo con grandes brechas de desigualdad, altos índices de pobreza y criminalidad; en cambio el segundo, Belice es uno de los países que cuenta con índices de desarrollo humano altos y que tiene una de las poblaciones más diversas y heterogéneas del continente.

México cuenta con un territorio de 1´964,375 Km2 y más de 3 millones de kilómetros cuadrados de mares, teniendo costas en los dos océanos y cuencas comerciales marítimas más importantes del mundo, la del océano Pacífico y el océano Atlántico en el Golfo de México (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, s.f.), y con una población total estimada en 125´959,205 de mexicanos, de los cuales el 92% habla el idioma español, el 5.7% habla español y alguna lengua indígena y sólo el 0.8% habla una lengua indígena. El 82.7% de los mexicanos practica la religión católica y 8% son practicantes de alguna otra denominación cristiana. La población en territorio mexicano es mayoritariamente mestiza (62%), mientras que una proporción amplia son indígenas o de origen indígena (28%), y tan solo hay una minoría de 10% de origen europeo u otro (Central Intelligence Agency, 2019).

  1. Formas de Estado

Para hablar de las formas de Estado, que sin duda alguna es un laberinto de teorías, corrientes y escuelas de pensamiento, antes es necesario definir como categoría de análisis qué es el Estado, lo cuál también conlleva a investigar, si se desea hacerlo de forma exhaustiva o no, las distintas concepciones que a lo largo de la historia del pensamiento político y la filosofía política se han dado. Sin embargo para los objetivos del presente ensayo se enuncia la definición que la doctrina militar de México ha establecido por el concepto de Estado: “es la población que ocupa un territorio y se ha organizado social, política y jurídicamente para darse un gobierno soberano, que le permita alcanzar sus objetivos“ (CODENAL, CESNAV, 2018).

En materia del Derecho Comparado, autores especializados en lo referente al Estado han definido a este como el conjunto de elementos que de manera integral dan forma a una comunidad que se dota a sí misma de determinados fines u objetivos plasmados en una norma fundamental. Al respecto Giuseppe Vergottini define el concepto de Estado de la siguiente manera.

“Estado es el conjunto de elementos que caracterizan globalmente a un ordenamiento referido en particular a las finalidades planteadas como objetivos de acción de los órganos constitucionales. Empero caen dentro de su ámbito también los consiguientes criterios relativos a la disciplina del Estado-comunidad, al papel del individuo y de los grupos y de los relativos al Estado-aparato y sus modalidades de intervención.“

(Vergottini, 2004, pp. 89-90).

Lo que se comprende del concepto de Vergottini es que un Estado es su ordenamiento, norma fundamental o constitución, mismo que contiene varios elementos, que de forma armónica estipulan los objetivos que deben alcanzar los órganos o entidades emanadas de dicha constitución, es decir las entidades del Estado que se encargan de conducir las acciones para alcanzar los fines últimos que un pueblo se ha dado a sí mismo a través de su norma fundamental.

De lo anterior podemos concluir parcialmente que, la población de un determinado territorio, en el cual es vigente un ordenamiento en forma de norma fundamental o constitución, que se ha dado a sí misma para plasmar ahí sus anhelos más profundos, a manera de objetivos generales que mandatan a las instituciones que gestionan el poder y los recursos para lograrlos, es lo que constituye un Estado. Por esa razón se afirma que los elementos constitutivos de un Estado son la población, el territorio y el poder.

  • Organización territorial y política del Estado suizo

El Estado de Suiza es uno del tipo federal con tres entidades político y administrativas: la Confederación, los cantones, semicantones y los municipios. La Confederación es la forma federada en la cual los 20 cantones se han organizado en un pacto del tipo federal, incluyendo a los seis semicantones existentes en Suiza y a los municipios que también son usualmente denominados “comunas” y que son 2,212 en total.

La Constitución Federal de la Confederación Suiza que data del 18 de abril 1999 es la más reciente promulgación de su norma fundamental, misma que establece que la forma del Estado es federal con una democracia parlamentaria con instrumentos de democracia directa e indirecta. También especifica los ámbitos de las competencias de la Confederación de la siguiente forma.

“La Confederación es quien vela por la seguridad interior y exterior del país, avala las Constituciones cantonales y mantiene las correspondientes relaciones diplomáticas con estados extranjeros. También son de su competencia el régimen de aduanas, los servicios postales, el régimen monetario y la organización militar. Tanto los cantones como los municipios gozan de una amplia autonomía. Cada cantón tiene su propia constitución, sus propias leyes y su propio parlamento, así como sus propios tribunales judiciales. El federalismo helvético se asienta sobre la solidaridad entre los cantones y las distintas regiones del país.“

(Ficha País. Suiza, 2019).

El Estado de Suiza se organiza en en una división del poder en los ámbitos: ejecutivo, legislativo y judicial. El Ejecutivo se integra por un Gobierno colegial que es el Consejo Federal. Este se compone de siete ministros o Consejeros Federales que son elegidos de forma individual por los miembros del Parlamento. Los ministros o Consejeros Federales dirigen los Departamentos Federales (Ministerios). La Presidencia de la Confederación Suiza recae en uno de los consejeros a efectos exclusivamente protocolarios, dicha calidad es del tipo de primus inter pares, es decir, no tiene preeminencia sobre sus pares del consejo y es de carácter rotatoria, por lo que quienes la ocupan, lo hacen exclusivamente por un período de un año.

Las Fuerzas Armadas Suizas  son una estructura del tipo milicias, ya que los soldados permanentes y profesionales son tan solo el 5%, mientras que el resto son ciudadanos de entre los 20 y 34 años de edad que se enlistan después de haber realizado su servicio militar obligatorio a los 19 años de edad (Embaja de Suiza, s.f.). Los ciudadanos son responsables de mantener sus equipos y armamamento en sus casas y deben estar disponibles cuando sean llamados a servir.

Las Fuerzas Armadas se conforman solo por un ejército y una fuerza aérea, pues no cuentan con una armada ya que Suiza no cuenta con salida al mar. Las Fuerzas Armadas se encuentran adscritas en el Departamento de Defensa, Protección a la Población y Deporte que es uno de los siete departamentos encabezados por cada uno de los integrantes del Consejo Federal, quienes son civiles. Este departamento tiene en su estructura un servicio de inteligencia civil, un Centro Nacional de Alarma y un Estado Mayor Conjunto bajo el cuál operan las dos fuerzas armadas.

El ámbito legislativo recae sobre el Parlamento suizo, mismo que se compone por dos cámaras, constituyendo un sistema bicameral. La Cámara Baja es de representación popular y es denominado el Consejo Nacional y cuenta con 200 diputados que son elegido por la población. La Cámara Alta que es de representación territorial de los cantones y semicantones lleva el nombre de Consejo de los Estados, y esta formado por 46 senadores (Ficha País. Suiza, 2019).

En lo que respecta al ámbito judicial del poder, este se constituye en el denominado Tribunal Federal, que es es el órgano del Estado “que tiene la función de tribunal constitucional únicamente para controlar la constitucionalidad de leyes y decisiones cantonales y ordenanzas federales que no son sujetas a una decisión legitimada por la democracia representativa y directa“ (Thalmann, 2003).

  • Organización territorial y política del Estado mexicano
skyline of mexico city’s reforma avenue aerial

Los elementos esenciales del Estado mexicano nos indican las características fundamentales del ámbito político y jurídico de su forma o tipo. Los Estados Unidos Mexicanos que es el nombre que recibe la persona jurídica del Estado mexicano es del tipo federal y que queda plasmado en el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de la siguiente manera.

“Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental“

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

Las partes integrantes de la Federación lo conforman los 32 Estados federados, los cuales son, Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila de Zaragoza, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; así como la Ciudad de México que recientemente se constituyó en el año 2017 como la entidad federativa número 32 y sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos.

En lo que concierne a la denominada división de poderes que establece la CPEUM en el artículo 49 constitucional que a la letra dice: “El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial“ (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

El poder Ejecutivo se deposita en un solo individuo, que se denomina Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el cual es electo de manera directa por la población empadronada debidamente y que cumple con los requisitos de ciudadanía. En él recaen las responsabilidades y funciones de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, pudiendo nombrar y designar a los Secretarios de Estado y fungir como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

De la misma manera, en las funciones y responsabilidades del Presidente o titular del poder Ejecutivo están la de preservar la Seguridad Nacional y “disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación“ (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019). Al respecto de la Fuerzas Armadas de la Federación, los siguientes artículos establecen las formas, los momentos y mecanismos bajo los cuales se rigen sus tareas y funciones dadas por la Constitución bajo la naturaleza del tipo de Estado federado que es México.

Artículo 129. En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá Comandancias Militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas.

Artículo 119. Los Poderes de la Unión tienen el deber de proteger a las entidades federativas contra toda invasión o violencia exterior. En cada caso de sublevación o transtorno interior, les prestarán igual protección, siempre que sean excitados por la Legislatura de la entidad federativa o por su Ejecutivo, si aquélla no estuviere reunida.“

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

El poder Legislativo de los Estados Unidos Mexicanos se deposita en un Congreso general, que se divide en dos Cámaras, una de diputados y otra de senadores, constituyendo así un sistema bicameral. La Cámara de Diputados la componen un total de 500 diputados, electos en su totalidad cada tres años. De estos, 300 diputados son electos según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos electorales uninominales, y 200 diputados electos según el principio de representación proporcional, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en circunscripciones plurinominales (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019). La Cámara de Senadores o cámara alta está integrada 128 senadoras y senadores, los cuales representan a los Estados de la Federación.

El Poder Judicial de la Federación se deposita en un conjunto de órganos judiciales, siendo estos la Suprema Corte de Justicia, un Tribunal Federal Electoral, en Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y en Juzgados de Distrito.

Por último, cabe destacar como un elemento fundamental del Estado mexicano, su carácter laico, es decir su situación de secularidad bajo un esquema de laicidad positiva, característica que asume una neutralidad con respecto a los credos y creencias religiosas, garantizando la libertad de los individuos a ejercer la que cada uno desee, pero sin que el Estado asuma una preferencia de alguna, como lo específica el artículo 130: “El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley“. (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

III. CONCLUSIÓN

Un Estado es una construcción jurídica y social cuyos ordenamientos, plasmados en una norma fundamental o constitución, contienen los elementos que establecen los objetivos fundamentales que una población desea alcanzar, que forman parte de sus anhelos, entre ellos, la forma en la que desean constituirse para organizarse, la manera en la que gestionarán el poder y cómo los individuos de esa sociedad se relacionarán con el poder constituido. Por lo que desde estos preceptos emanan las instituciones u órganos del Estado que administrarán los recursos y gestionarán el poder para el logro de los anhelos, aspiraciones, intereses y objetivos nacionales.

De todo lo anterior, y de lo descrito en los apartados de este ensayo es posible concluir que los elementos territoriales que constituyen la relación de fuerzas sociales con las características geográficas y geopolíticas dan forma al tipo de organización territorial del poder y de la administración, delineando el tipo o forma de Estado.

Los Estados mexicano y suizo comparten características similares, tales como la de ser tipos de Estado federales, con cierta autonomía de los estados que los constituyen y con el ámbito del municipio como la unidad territorial más inmediata a su población. Sus diferencias quedan patentes en la forma en la que han determinado la función del poder Ejecutivo, y de manera especial en lo que concierne a la seguridad nacional, la seguridad interior y las Fuerzas Armadas; en el caso mexicano están a cargo de un individuo, el Presidente que es elegido de manera directa por la población; mientras que en Suiza recaen sobre un Consejo Federal integrado por siete individuos que no son elegidos directamente por la población, sino a través de sus representantes en el Parlamento.


IV. REFERENCIAS

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Vergottini, d. G. (2004). Derecho constitucional comparado. (R. R. Márquez, Ed.) Ciudad de México, México: Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM.