El día después del COVID-19. México y el mundo.

En el mundo somos casi 8 mil millones de seres humanos viviendo en más de 200 países y territorios soberanos – algunos de ellos aún en disputas-. Nuestro planeta es habitable y el mundo es a la vez un sistema ordenado por el caos, mientras que algunas otras ocasiones se equilibra por la acción de países superpotencia como Estados Unidos de América y por potencias regionales como China, Rusia, Reino Unido y la Unión Europea.

     La historia nos ha enseñado muchas lecciones, una de ellas es que los cambios en el equilibrio de poder en el sistema internacional suceden más por las actitudes, percepciones y acciones que toman los Estados en relación a su posición en el mundo, es decir mediante el cálculo de su Poder Nacional para preservar sus propios objetivos estratégicos e intereses nacionales (Vega, 2001).

     Sin embargo no todos los Estados tienen las capacidades para proyectar su Poder Nacional al ámbito regional o internacional, siendo éstos los países en desarrollo los que procuran que el uso de sus recursos se orienten a fomentar su desarrollo y garantizar así su seguridad interna. En muchas circunstancias este tipo de Estados se encuentran a merced de los cambios acelerados por nuevas transformaciones tecnológicas guiadas por los mercados o por por los movimientos realizados por las potencias mundiales y no necesariamente en respuesta a las necesidades de sus propios objetivos e intereses nacionales, suelen ser países con una alta dependencia en diversos aspectos.

En el contexto internacional contemporáneo, en el que el elemento económico ha sido el hilo conductor preponderante de las relaciones internacionales, las crisis económicas y financieras han sido una de las causas de mayores afectaciones para los países en desarrollo, especialmente para aquellos que se han insertado exitosamente en el paradigma del libre mercado y la interdependencia económica (Keohane and Nye, 1977) generada por las cadenas globales de producción, valor y suministro, países como México, Brasil, India o República Checa bien podrían figurar en este tipo de países.

     Sin embargo, fenómenos como la crisis financiera del año 2008 generada por la burbuja inmobiliaria que provocó incertidumbre a nivel global, trayendo consigo pérdida masiva de empleos, disminución del poder adquisitivo de millones de personas, que en otro tiempo se beneficiaron del libre mercado; así también, tras la crisis aumentó la fragilidad de la economía globalizada. En lo que respecta a la democracia, los efectos de la ansiedad colectiva han derivado en un creciente descontento hacia el orden liberal establecido y la pérdida de confianza en las instituciones políticas, de esta manera la democracia ha perdido cada vez más adeptos en lugares donde antes no se hubiera ni siquiera imaginado en riesgo (Naim, 2015).

     Desde entonces, la política y economía a nivel mundial enfrentan enormes retos para lograr una mejor gobernanza de los asuntos globales: el estancamiento de las economías emergentes, el decrecimiento de las economías desarrolladas, el auge de nacionalismos autoritarios en Europa y Estados Unidos de América, el referéndum por el Brexit en Reino Unido y su efecto desestabilizador en la Unión Europea, las migraciones masivas, la creciente decepción por la democracia en distintas regiones como en Latinoamérica, la caída de los precios del petróleo, el alza de las deudas públicas nacionales, las divergencias en las políticas monetarias de los países desarrollados y los escándalos internacionales por corrupción de gobiernos y empresas así como una significativa impunidad que impera en estos casos, todo estos fenómenos o procesos desestabilizadores hacia dentro de los países con efectos negativos en el ámbito de la cooperación y el multilateralismo, así como en el propio orden internacional.

“…la mayor pandemia conocida desde inicios del siglo XX, misma que ya ha contagiado a casi 5 millones de seres humanos y causado la muerte de más de 300,000 personas alrededor del mundo.“

     Por otro lado, recientemente con la aparición de la pandemia del coronavirus COVID-19, que en diciembre de 2019 en Whuan, China comenzó el brote de este nuevo virus (Wolrd Health Organization, 2020) que ha provocado la mayor pandemia conocida desde inicios del siglo XX, misma que ya ha contagiado a casi 5 millones de seres humanos y causado la muerte de más de 300,000 personas alrededor del mundo. Ante esta nueva disrupción que enfrenta la humanidad, han surgido dudas sobre cuáles son los efectos reales de esta nueva pandemia en las economías, los sistemas de gobierno y en el orden internacional.

     Al respecto de esta situación, algunos analistas se han preguntado si a caso esta crisis global de salud, con afectaciones en distintos campos del Poder Nacional de los Estados y en consecuencia con efectos sobre el sistema internacional, provocará un nuevo orden internacional. Aún no es posible determinar con certeza qué es lo que sucederá en el futuro inmediato a niveles sistémicos, pero si es posible delinear algunos escenarios considerando los procesos previos a la pandemia que venían deteriorando las reglas del orden establecido y las tendencias que seguían hasta el momento actual (Calvo, 2020).

     Respecto al lo anterior, el coronel español José Luis Calvo Albero (2020) señala que “un efecto histórico de las epidemias es la deslegitimación del poder si (el gobierno) se ve superado por los acontecimientos“, por lo que es posible vislumbrar que ante el desconocimiento del virus de esta pandemia, que aún no se cuenta con una vacuna para terminarla y que los sistemas de salud se han visto superados por la cantidad de enfermos y muertos, el poder continuará en la espiral de deslegitimación y desgaste.

     Previo a la aparición de la pandemia, el sistema internacional ya se encontraba en un serio proceso de desfragmentación, las instituciones multilaterales siendo diezmadas por los propios Estados que las integran y la cooperación internacional en franco declive. “La pandemia tendrá consecuencias geopolíticas puede que considerables, pero sería bastante raro que nos trajese algo radicalmente nuevo y lo más probable es que simplemente sirva de catalizador para fenómenos que ya existían antes de su aparición“ (Calvo, 2020). Por ejemplo la creciente rivalidad y competencia entre Estados Unidos y China en diferentes campos como el comercial y tecnológico e incluso militar que no puede ser descartado.

Fotografía: © Reuters

“Un escenario probable es que la pandemia ponga de manifiesto mayores hostilidades entre las potencias regionales, que de por si ya se encontraban en disputas comerciales o territoriales“

     Un escenario probable es que la pandemia ponga de manifiesto mayores hostilidades entre las potencias regionales, que de por si ya se encontraban en disputas comerciales o territoriales, como sucede ahora en el sudeste asiático o como ya se ha mencionado en el caso de la rivalidad entre China y Estados Unidos, por las posturas que han mostrado públicamente sus líderes, para muestra de ello bastaría observar las declaraciones del presidente de Estados Unidos Donald Trump culpando a China como la causante del desastre en el manejo de la pandemia.

     Pero ¿es posible y probable que la fragmentación de la globalización y la rivalidad entre China y Estados Unidos escale a niveles que afecten significativamente el equilibrio de poder y el orden internacional actuales? ¿De qué manera afectaría esta situación a los países en desarrollo como México? Para poder responder a ello es necesario traer al tema la teoría desarrollada por Keohne y Nye (1977) sobre el poder y la interdependencia compleja entre los Estados en el sistema internacional, especialmente entre las relaciones asimétricas de quienes tienen mayor poder y los que tienen menores capacidades de este.

     México, que cuenta con un Poder Nacional limitado respecto a su vecino Estados Unidos, que es la única superpotencia global, escenifica el claro ejemplo de una relación de poder asimétrica y a la vez interdependiente, por un lado, la interdependencia se ha incrementado entre ambos países debido a la cada vez más profunda relación comercial, que desde la II Guerra Mundial ha tenido su desarrollo y se profundizó a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), de esta manera hoy encontramos que las características actuales son las siguientes: que el 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a los Estados Unidos, convirtiendo a México en su socio comercial más importante, superando, incluso, a China y Canadá, países que en las últimas décadas han tenido los lazos comerciales más fuertes con la principal economía del mundo (Deloitte, 2019).

     La interdependencia entre ambos países no solo representa un argumento para delinear posibles escenarios de cooperación y de conflicto, puesto que al estar tan íntimamente ligados en lo económico y comercial, sobre todo en lo que respecta a la fundamental actividad industrial y sus cadenas de suministro, que son estratégicas para los Estados Unidos como la industria automotriz y otras de manufactura avanzada, mismas que se encuentran localizadas en México, la relación no está exenta de los efectos del tipo de liderazgo que juega la superpotencia en el ámbito internacional, especialmente cuando ha abandonado las causas del multilateralismo para virar más hacia un proteccionismo que limita las alternativas de cooperación y agudiza las aristas de conflicto.

El tipo de interdependencia entre México y Estados Unidos representa una mayor ganancia de poder para el segundo que para el primero, a pesar de la benéfica relación comercial entre ambos, ya que en toda relación de interdependencia, tal y como apunta la teoría, la asimetría genera ganancias de poder para quien tiene ventajas. Esta situación de facto, pone de manifiesto una enorme vulnerabilidad para México, al ser muy dependiente de las exportaciones comerciales hacia los Estados Unidos, sin embargo las alternativas no son muchas, tanto por la ubicación geopolítica del país, que lo ubica también en una zona del paraguas de seguridad nacional del vecino del norte, como por el poco interés de los sectores privado y públicos para migrar a otras latitudes que diversifiquen el comercio, pues hasta ahora no han encontrado incentivos suficientes que superen la facilidad de acceso que ofrece la ubicación tan cercana al mayor mercado de consumo mundial.

“…el Gobierno mexicano debe explorar alternativas en el corto plazo para gestionar su interdependencia con los Estados Unidos de América, a través de una activa y estratégica diplomacia que ponga sobre la mesa los temas sensibles para ambos países: migración controlada y regulada, seguridad y estabilidad comercial“

     Quizás las pocas cartas, pero no por eso menores, que puede jugar México para obtener el mayor beneficio posible de esta situación, sobre todo en el marco de la recuperación económica de la crisis post COVID-19, son, por un lado, las de fortalecer sus ventajas competitivas industriales, aprovechando la dependencia de Estados Unidos por las cadenas de suministro fuera de su territorio y que actualmente muchas de ellas dependen de las fábricas localizadas a miles de kilómetros en China y el resto de Asia; México podría impulsar un esfuerzo coordinado para que dichas inversiones asiáticas, así como sus cadenas de valor sean relocalizadas en México, más cerca y seguras para el mercado estadounidense alineándose a lo alcanzado en materia comercial respecto a las reglas de origen en los sectores industriales en el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); por otro lado, el Gobierno mexicano debe explorar alternativas en el corto plazo para gestionar su interdependencia con los Estados Unidos de América, a través de una activa y estratégica diplomacia que ponga sobre la mesa los temas sensibles para ambos países: migración controlada y regulada, seguridad y estabilidad comercial, con estos tres temas, México puede favorecer sus objetivos nacionales de desarrollo y seguridad nacional, buscando ante todo reducir las vulnerabilidades presentes y fortalecer su posición en el mediano y largo plazo. La desglobalización aún no está definida y lo más probable es que sea una nueva globalización con reglas distintas a las actuales, ahí es dónde México debe reconocer su horizonte para definir con claridad en dónde y cómo quiere aprovecharla para mejorar sus propias capacidades materiales y espirituales, es decir su Poder Nacional.


Referencias

Calvo, A. J. (24 de Abril de 2020). ¿Puede el COVID-19 cambiar el mundo? Madrid, España.

Deloitte. (24 de Septiembre de 2019). La gran relación comercial entre México y EE.UU. Obtenido de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/la-gran-relacion-comercial-mexico-eua.html

Keohane and Nye, J. (1977). Power and Interdependence. Boston, MA: Little Brown.

Naim, M. (2015). El fin del poder. Ciudad de México: Debate.

Vega, G. (2001). Seguridad Nacional. Concepto, organización y método. Ciudad de México: SEDENA.

Wolrd Health Organization. (20 de Enero de 2020). Novel Coronavirus (2019-nCoV) Situation Report-1. Obtenido de Coronavirus disease (COVID-2019) situation reports: https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/20200121-sitrep-1-2019-ncov.pdf?sfvrsn=20a99c10_4

¿Qué da forma a los Estados? Un ensayo comparativo entre Suiza y México

Fuente: Wikipedia

I. INTRODUCCIÓN

El trabajo que a continuación se expone es una aproximación descriptiva, analítica y comparativa del Estado suizo y del Estado mexicano, en lo que concierne a sus formas de Estado, sus categorías o tipologías, así como las características constitutivas de sus respectivos territorios, modo de organización del Estado, las características principales de su población y gobiernos.

Para el propósito de este trabajo se ha planteado el problema de investigación a partir de la siguiente pregunta: ¿Qué elementos dan forma a los Estados de Suiza y México y cuáles son sus características principales? Dicha pregunta orienta la investigación para recopilar los elementos posibles de encontrar en un formato breve de ensayo, mismos que ayudarán a dar respuesta a la pregunta y concluir oportunamente con las características más similares y disímiles de ambos casos de estudio.

La hipótesis inicial que este ensayo plantea es que los elementos tales como las características geográficas, geopolíticas, demográficas, así como las características de la organización territorial interna y del aparato burocrático de las poblaciones de ambas naciones dan lugar a organizar las distintas formas de Estado que han dotado de viabilidad a la conformación y permanencia de los Estados suizo y mexicano; de tal manera que, el presente trabajo busca proponer al lector una vista general de los tipos de Estado de ambos casos de estudio para su posterior análisis en otros ensayos relacionados a los ámbitos de las formas de gobierno, la evolución histórica y la identificación de las aspiraciones, intereses y objetivos nacionales.

II. DESARROLLO

  1. Geografía, geopolítica y demografía

La geografía como ciencia que estudia la relación entre los elementos del medio ambiente, la ecología y la intervención de las sociedades en las zonas terrestres específicas donde interactuan, también se relaciona íntimamente con la geopolítica que es la disciplina de estudio dedicada a atender los fenómenos derivados de las relaciones de fuerza y poder dados en determinados territorios y su relación con otros.

Al respecto de esta relación entre la geografía y geopolítica se puede entender lo siguiente.

“La geopolítica actualmente es una forma de razonamiento útil para la comprensión del mundo contemporáneo a través del estudio de las relaciones de fuerza sobre los territorios. Y que nunca puede haber una geopolítica sin geografía. La geopolítica hace del conflicto el centro de su interés, pero sus representaciones deben estar ligadas siempre al territorio.“

(Ribera Carbó, 2011).

Por lo que corresponde al ámbito del Estado, para su análisis se hace necesario el auxilio de la geografía y geopolítica, para entender la relación de fuerzas sobre determinados territorios, por el devenir histórico de sus sociedades, la manera en cómo han comprendido y dotado de significado su permanencia en el medio ambiente que les rodea y la forma en la que se han apropiado e identificado con el, de tal suerte que se han dado así mismas una manera de organizarse para su subsistencia y permanencia. A esto es lo que podemos delinear como la parte primaria de la constitución de una forma de Estado, objeto de estudio de este ensayo.

  • Características geográficas, geopolíticas y demográficas de Suiza
Foto por Fabrice COFFRINI / AFP

El Estado suizo pertenece al continente europeo, ubicándose entre los países vecinos de Francia, Alemania, Liechtenstein, Austria e Italia. Su posición lo ubica entre algunos de los países más ricos y poblados de la Unión Europea con más de 41, 285 Km2, de los cuáles poco más del 58% son tierras montañosas, entre estas se encuentran los Alpes. Suiza cuenta con grandes extensiones de bosques (30%) y más de 1,280 Km2 de superficies de lagos  (Ficha País. Suiza, 2019), mismos que son alimentados por los ríos que se originan en las altas montañas, los cuales son el río Rin y el río Eno, afluente del Danubio. El Estado de Suiza no cuenta con salida al mar.

Suiza cuenta con una población de apenas 8´550,540 habitantes, es una nación multicultural con cuatro las lenguas oficiales (el alemán hablado por el 30% de la población, francés hablado por el 23%, italiano por el 8% y romanche con apenas el 0.5%). Las religiones principales practicadas por la población suiza son la religión católica con el 36.5%, la religión protestante con 24.4%, otras denominaciones cristianas con el 7.5%, musulmana por el 5.2%, un 0.3% judía y el 25% declara no sostener confesión religiosa alguna (Ficha País. Suiza, 2019).

  • Características geográficas, geopolíticas y demográficas de México
Imagen de Stratfor

El territorio del Estado mexicano se ubica en el continente americano, entre las regiones de Norteamérica y Centroamérica, colindando al norte con los Estados Unidos de América, la primera potencia mundial en diversos ámbitos, entre ellos el económico y militar. En la frontera sur México colinda con Guatemala y Belice; el primero es un país en vías de desarrollo con grandes brechas de desigualdad, altos índices de pobreza y criminalidad; en cambio el segundo, Belice es uno de los países que cuenta con índices de desarrollo humano altos y que tiene una de las poblaciones más diversas y heterogéneas del continente.

México cuenta con un territorio de 1´964,375 Km2 y más de 3 millones de kilómetros cuadrados de mares, teniendo costas en los dos océanos y cuencas comerciales marítimas más importantes del mundo, la del océano Pacífico y el océano Atlántico en el Golfo de México (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, s.f.), y con una población total estimada en 125´959,205 de mexicanos, de los cuales el 92% habla el idioma español, el 5.7% habla español y alguna lengua indígena y sólo el 0.8% habla una lengua indígena. El 82.7% de los mexicanos practica la religión católica y 8% son practicantes de alguna otra denominación cristiana. La población en territorio mexicano es mayoritariamente mestiza (62%), mientras que una proporción amplia son indígenas o de origen indígena (28%), y tan solo hay una minoría de 10% de origen europeo u otro (Central Intelligence Agency, 2019).

  1. Formas de Estado

Para hablar de las formas de Estado, que sin duda alguna es un laberinto de teorías, corrientes y escuelas de pensamiento, antes es necesario definir como categoría de análisis qué es el Estado, lo cuál también conlleva a investigar, si se desea hacerlo de forma exhaustiva o no, las distintas concepciones que a lo largo de la historia del pensamiento político y la filosofía política se han dado. Sin embargo para los objetivos del presente ensayo se enuncia la definición que la doctrina militar de México ha establecido por el concepto de Estado: “es la población que ocupa un territorio y se ha organizado social, política y jurídicamente para darse un gobierno soberano, que le permita alcanzar sus objetivos“ (CODENAL, CESNAV, 2018).

En materia del Derecho Comparado, autores especializados en lo referente al Estado han definido a este como el conjunto de elementos que de manera integral dan forma a una comunidad que se dota a sí misma de determinados fines u objetivos plasmados en una norma fundamental. Al respecto Giuseppe Vergottini define el concepto de Estado de la siguiente manera.

“Estado es el conjunto de elementos que caracterizan globalmente a un ordenamiento referido en particular a las finalidades planteadas como objetivos de acción de los órganos constitucionales. Empero caen dentro de su ámbito también los consiguientes criterios relativos a la disciplina del Estado-comunidad, al papel del individuo y de los grupos y de los relativos al Estado-aparato y sus modalidades de intervención.“

(Vergottini, 2004, pp. 89-90).

Lo que se comprende del concepto de Vergottini es que un Estado es su ordenamiento, norma fundamental o constitución, mismo que contiene varios elementos, que de forma armónica estipulan los objetivos que deben alcanzar los órganos o entidades emanadas de dicha constitución, es decir las entidades del Estado que se encargan de conducir las acciones para alcanzar los fines últimos que un pueblo se ha dado a sí mismo a través de su norma fundamental.

De lo anterior podemos concluir parcialmente que, la población de un determinado territorio, en el cual es vigente un ordenamiento en forma de norma fundamental o constitución, que se ha dado a sí misma para plasmar ahí sus anhelos más profundos, a manera de objetivos generales que mandatan a las instituciones que gestionan el poder y los recursos para lograrlos, es lo que constituye un Estado. Por esa razón se afirma que los elementos constitutivos de un Estado son la población, el territorio y el poder.

  • Organización territorial y política del Estado suizo

El Estado de Suiza es uno del tipo federal con tres entidades político y administrativas: la Confederación, los cantones, semicantones y los municipios. La Confederación es la forma federada en la cual los 20 cantones se han organizado en un pacto del tipo federal, incluyendo a los seis semicantones existentes en Suiza y a los municipios que también son usualmente denominados “comunas” y que son 2,212 en total.

La Constitución Federal de la Confederación Suiza que data del 18 de abril 1999 es la más reciente promulgación de su norma fundamental, misma que establece que la forma del Estado es federal con una democracia parlamentaria con instrumentos de democracia directa e indirecta. También especifica los ámbitos de las competencias de la Confederación de la siguiente forma.

“La Confederación es quien vela por la seguridad interior y exterior del país, avala las Constituciones cantonales y mantiene las correspondientes relaciones diplomáticas con estados extranjeros. También son de su competencia el régimen de aduanas, los servicios postales, el régimen monetario y la organización militar. Tanto los cantones como los municipios gozan de una amplia autonomía. Cada cantón tiene su propia constitución, sus propias leyes y su propio parlamento, así como sus propios tribunales judiciales. El federalismo helvético se asienta sobre la solidaridad entre los cantones y las distintas regiones del país.“

(Ficha País. Suiza, 2019).

El Estado de Suiza se organiza en en una división del poder en los ámbitos: ejecutivo, legislativo y judicial. El Ejecutivo se integra por un Gobierno colegial que es el Consejo Federal. Este se compone de siete ministros o Consejeros Federales que son elegidos de forma individual por los miembros del Parlamento. Los ministros o Consejeros Federales dirigen los Departamentos Federales (Ministerios). La Presidencia de la Confederación Suiza recae en uno de los consejeros a efectos exclusivamente protocolarios, dicha calidad es del tipo de primus inter pares, es decir, no tiene preeminencia sobre sus pares del consejo y es de carácter rotatoria, por lo que quienes la ocupan, lo hacen exclusivamente por un período de un año.

Las Fuerzas Armadas Suizas  son una estructura del tipo milicias, ya que los soldados permanentes y profesionales son tan solo el 5%, mientras que el resto son ciudadanos de entre los 20 y 34 años de edad que se enlistan después de haber realizado su servicio militar obligatorio a los 19 años de edad (Embaja de Suiza, s.f.). Los ciudadanos son responsables de mantener sus equipos y armamamento en sus casas y deben estar disponibles cuando sean llamados a servir.

Las Fuerzas Armadas se conforman solo por un ejército y una fuerza aérea, pues no cuentan con una armada ya que Suiza no cuenta con salida al mar. Las Fuerzas Armadas se encuentran adscritas en el Departamento de Defensa, Protección a la Población y Deporte que es uno de los siete departamentos encabezados por cada uno de los integrantes del Consejo Federal, quienes son civiles. Este departamento tiene en su estructura un servicio de inteligencia civil, un Centro Nacional de Alarma y un Estado Mayor Conjunto bajo el cuál operan las dos fuerzas armadas.

El ámbito legislativo recae sobre el Parlamento suizo, mismo que se compone por dos cámaras, constituyendo un sistema bicameral. La Cámara Baja es de representación popular y es denominado el Consejo Nacional y cuenta con 200 diputados que son elegido por la población. La Cámara Alta que es de representación territorial de los cantones y semicantones lleva el nombre de Consejo de los Estados, y esta formado por 46 senadores (Ficha País. Suiza, 2019).

En lo que respecta al ámbito judicial del poder, este se constituye en el denominado Tribunal Federal, que es es el órgano del Estado “que tiene la función de tribunal constitucional únicamente para controlar la constitucionalidad de leyes y decisiones cantonales y ordenanzas federales que no son sujetas a una decisión legitimada por la democracia representativa y directa“ (Thalmann, 2003).

  • Organización territorial y política del Estado mexicano
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Los elementos esenciales del Estado mexicano nos indican las características fundamentales del ámbito político y jurídico de su forma o tipo. Los Estados Unidos Mexicanos que es el nombre que recibe la persona jurídica del Estado mexicano es del tipo federal y que queda plasmado en el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de la siguiente manera.

“Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental“

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

Las partes integrantes de la Federación lo conforman los 32 Estados federados, los cuales son, Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila de Zaragoza, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; así como la Ciudad de México que recientemente se constituyó en el año 2017 como la entidad federativa número 32 y sede de los Poderes de la Unión y Capital de los Estados Unidos Mexicanos.

En lo que concierne a la denominada división de poderes que establece la CPEUM en el artículo 49 constitucional que a la letra dice: “El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial“ (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

El poder Ejecutivo se deposita en un solo individuo, que se denomina Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, el cual es electo de manera directa por la población empadronada debidamente y que cumple con los requisitos de ciudadanía. En él recaen las responsabilidades y funciones de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, pudiendo nombrar y designar a los Secretarios de Estado y fungir como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

De la misma manera, en las funciones y responsabilidades del Presidente o titular del poder Ejecutivo están la de preservar la Seguridad Nacional y “disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa exterior de la Federación“ (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019). Al respecto de la Fuerzas Armadas de la Federación, los siguientes artículos establecen las formas, los momentos y mecanismos bajo los cuales se rigen sus tareas y funciones dadas por la Constitución bajo la naturaleza del tipo de Estado federado que es México.

Artículo 129. En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar. Solamente habrá Comandancias Militares fijas y permanentes en los castillos, fortalezas y almacenes que dependan inmediatamente del Gobierno de la Unión; o en los campamentos, cuarteles o depósitos que, fuera de las poblaciones, estableciere para la estación de las tropas.

Artículo 119. Los Poderes de la Unión tienen el deber de proteger a las entidades federativas contra toda invasión o violencia exterior. En cada caso de sublevación o transtorno interior, les prestarán igual protección, siempre que sean excitados por la Legislatura de la entidad federativa o por su Ejecutivo, si aquélla no estuviere reunida.“

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

El poder Legislativo de los Estados Unidos Mexicanos se deposita en un Congreso general, que se divide en dos Cámaras, una de diputados y otra de senadores, constituyendo así un sistema bicameral. La Cámara de Diputados la componen un total de 500 diputados, electos en su totalidad cada tres años. De estos, 300 diputados son electos según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos electorales uninominales, y 200 diputados electos según el principio de representación proporcional, mediante el Sistema de Listas Regionales, votadas en circunscripciones plurinominales (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019). La Cámara de Senadores o cámara alta está integrada 128 senadoras y senadores, los cuales representan a los Estados de la Federación.

El Poder Judicial de la Federación se deposita en un conjunto de órganos judiciales, siendo estos la Suprema Corte de Justicia, un Tribunal Federal Electoral, en Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y en Juzgados de Distrito.

Por último, cabe destacar como un elemento fundamental del Estado mexicano, su carácter laico, es decir su situación de secularidad bajo un esquema de laicidad positiva, característica que asume una neutralidad con respecto a los credos y creencias religiosas, garantizando la libertad de los individuos a ejercer la que cada uno desee, pero sin que el Estado asuma una preferencia de alguna, como lo específica el artículo 130: “El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley“. (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2019).

III. CONCLUSIÓN

Un Estado es una construcción jurídica y social cuyos ordenamientos, plasmados en una norma fundamental o constitución, contienen los elementos que establecen los objetivos fundamentales que una población desea alcanzar, que forman parte de sus anhelos, entre ellos, la forma en la que desean constituirse para organizarse, la manera en la que gestionarán el poder y cómo los individuos de esa sociedad se relacionarán con el poder constituido. Por lo que desde estos preceptos emanan las instituciones u órganos del Estado que administrarán los recursos y gestionarán el poder para el logro de los anhelos, aspiraciones, intereses y objetivos nacionales.

De todo lo anterior, y de lo descrito en los apartados de este ensayo es posible concluir que los elementos territoriales que constituyen la relación de fuerzas sociales con las características geográficas y geopolíticas dan forma al tipo de organización territorial del poder y de la administración, delineando el tipo o forma de Estado.

Los Estados mexicano y suizo comparten características similares, tales como la de ser tipos de Estado federales, con cierta autonomía de los estados que los constituyen y con el ámbito del municipio como la unidad territorial más inmediata a su población. Sus diferencias quedan patentes en la forma en la que han determinado la función del poder Ejecutivo, y de manera especial en lo que concierne a la seguridad nacional, la seguridad interior y las Fuerzas Armadas; en el caso mexicano están a cargo de un individuo, el Presidente que es elegido de manera directa por la población; mientras que en Suiza recaen sobre un Consejo Federal integrado por siete individuos que no son elegidos directamente por la población, sino a través de sus representantes en el Parlamento.


IV. REFERENCIAS

Central Intelligence Agency. (2 de Octubre de 2019). The World Factbook. Recuperado el Octubre de 2019, de Central Intelligence Agency: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/mx.html

CODENAL, CESNAV. (2018). Glosario de términos unificado. Ciudad de México: Colegio de Defensa Nacional y Centro de Estudios Superiores Navales.

Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. (s.f.). Biodiversidad Mexicana. (C. N. Biodiversidad, Productor) Recuperado el Octubre de 2019, de Biodiversidad Mexicana: https://www.biodiversidad.gob.mx/mares/

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (9 de Agosto de 2019). Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Recuperado el Octubre de 2019, de http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_090819.pdf

Ficha País. Suiza. (Septiembre de 2019). Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Recuperado el Octubre de 2019, de Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación: http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/SUIZA_FICHA%20PAIS.pdf

Ribera Carbó, E. (29 de Agosto de 2011). Investigaciones geográficas. Geopolítica y Geografía. Cátedra de Geografía Humana Elisée Reclus. Ciudad de México, Ciudad de México, México. Recuperado el Octubre de 2019

Thalmann, U. (2003). Universitat Pompeu Fabra. Recuperado el Octubre de 2019, de Universitat Pompeu Fabra: https://www.upf.edu/documents/3737713/3741738/doc_sostres_ch_es.pdf/7670b5ce-ad72-457f-91da-58b77c15cf08

Vergottini, d. G. (2004). Derecho constitucional comparado. (R. R. Márquez, Ed.) Ciudad de México, México: Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM.

Oswaldo Payá: legado de libertad y reconciliación

La revolución cubana que aconteció del 26 de julio de 1953 al 1 de enero de 1959 marcó no solo un giro en la historia de la Isla, sino gran parte del rumbo que tomaría hasta nuestros días la realidad geopolítica en América Latina.

Fidel Castro es un nombre que sin duda alguna ha pasado a la historia, y que tanto sus seguidores como sus críticos recuerdan por lo que simbolizó para cada uno, para los primeros el símbolo de la rebeldía que derrocó a una dictadura (la de Fulgencio Batista quien gobernó en dos periodos, primero de 1940 a 1944 y posteriormente como gobernante de facto entre 1952 y 1959), y para sus críticos representará el sabor amargo de la incongruencia, de quien se convirtió en lo que tanto combatió, en un tirano y dictador.

Entre la historia que escriben los vencedores y la realidad existen muchas historias que no suelen ser narradas por las voces oficiales, algunas incluso suelen ser calladas o eliminadas como si de borrar una página de un libro se tratara, pero la historia no es un texto, sino las vidas de hombres y mujeres que van dando forma a las circunstancias y al tiempo en el que suceden. Y así en medio de la historia oficialista de los guerrilleros que tomaron el poder ya entrada la segunda mitad del siglo XX en Cuba, aparece en la historia la vida de Oswaldo Payá Sardiñas, nombre que hoy para el mundo es sinónimo de la libertad y la reconciliación.

Como un simple espectador del acontecer internacional, y también como estudiante de las relaciones internacionales, pude constatar desde las aulas de la universidad, el desarrollo de la agitada segunda mitad de la primera década los años dos mil, que transcurría entre el asombro para algunos por lo rápido que cambiaban las circunstancias en el mundo, y por otro lado por la esperanza que despertaban líderes pro democráticos como Oswaldo Payá en territorio hostil a la ola de transformaciones a favor de la libertad y la democracia, pues Cuba aún permanecía enfrascada en la guerra fría gracias a su tirano.

Fue así que hasta entrado el año 2014 tuve la oportunidad de conocer a miembros del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) fundado por Payá en el año de 1988, pude escucharlos, sentirme no solo identificado con su causa sino con el espíritu combativo en el terreno de las ideas tratando de convencer al mundo, pero sobre todo a sus compatriotas, de que la lucha por la libertad vale la pena cuando se pone en el centro de ella a las personas y no a las ideologías, esa sería la clave de una verdadera alternativa que reconciliara a una nación que ha permanecido dividida por décadas.

Desde aquel año 2014, meses más tarde pude conocer y  colaborar con la hija de Oswaldo Payá, Rosa María Payá, quien fue testigo junto con su madre de todas las amenazas de muerte que le hicieran a su padre y a su familia durante el tiempo dedicado al Proyecto Varela, iniciativa ciudadana que contó con el apoyo de más 25 mil firmas de ciudadanos cubanos que quieren un cambio político en libertad.  Ahora ella sigue dando voz al legado de su padre y de todos esos valientes ciudadanos cubanos a través de la iniciativa Cuba Decide que propone la realización de un plebiscito vinculante para iniciar una transición a la democracia, en el cual los ciudadanos podrán aceptar o rechazar la siguiente pregunta: ¿Está usted de acuerdo con que se convoque a elecciones libres, justas y plurales, ejerciendo la libertad de expresión y de prensa; y organizándose libremente en partidos políticos y organizaciones sociales con total pluralidad? ¿Sí o No?

Hace ya más de 65 años que los cubanos no pueden celebrar elecciones libres y plurales, pues todas las elecciones celebradas desde el triunfo de la revolución han participado únicamente los candidatos del Partido Comunista Cubano, en donde el votante solo ha tenido en la boleta electoral a un rostro a ser elegido, o más bien ratificado, pues en realidad no se elige si no hay más de una opción. Solo en donde se simula democracia es donde persisten las prácticas más autoritarias y antidemocráticas, y es en ellas en donde se sigue sembrando la semilla de la opresión y la discordia. La alternativa a todo ello es como señalaba Oswaldo Payá: “ayudar a descubrir que sí podemos vivir el proceso de liberación y reconciliación y caminar al futuro en paz”.

Oswaldo Payá murió asesinado a manos de la dictadura cubana el 22 de julio del año 2012 en un atentado automovilístico en Cuba, donde también perdió la vida el joven Harold Cepero quien le acompañaba en esa travesía. Desde México, quienes admiramos su legado de libertad y reconciliación les rendimos el más respetuoso y sincero de los homenajes.