Fellowship OEA de Gobierno Abierto en las Américas

La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha lanzado la tercera edición del «Fellowship OEA de Gobierno Abierto en las Américas» (conocido en inglés como The OAS Fellowship on Open Government in the Americas), que se enmarca dentro de los distintos esfuerzos que vienen realizando los países y la comunidad internacional para implementar prácticas de Gobierno Abierto en la región. Particularmente, el Fellowship se inscribe en el contexto de la nueva «Escuela de Gobierno» del Departamento para la Gestión Pública Efectiva de la OEA.

El objetivo del Fellowship es crear una red de jóvenes agentes de cambio que reúna a la siguiente generación de líderes de toda la región, ofreciéndoles un espacio para la reflexión, el debate y el intercambio de conocimientos y experiencias en temas de Gobierno Abierto. Desde una orientación multidisciplinaria e integradora, la red vinculará a participantes provenientes de la esfera pública, del sector privado y de la sociedad civil, con el fin de que generen propuestas innovadoras para abordar los actuales desafíos que enfrenta la región.

Para llevar a cabo esta iniciativa, se han formado alianzas estratégicas con varios socios que comparten los objetivos de la OEA de impulsar y reforzar las prácticas de Gobierno Abierto en la región, entre ellos: Open Society Foundations, los Gobiernos de Estados Unidos y Corea del Sur, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina, el Banco Interamericano de Desarrollo, The GovLab y la Konrad Adenauer Stiftung, quienes contribuirán técnica, logística y financieramente al Fellowship. Estamos agradecidos de contar con el apoyo de dichos actores y convencidos de que el trabajo conjunto nos permitirá lograr sinergia de esfuerzos, un mayor alcance del programa y mejores resultados.

Aplicación al programa: http://www.oas.org/es/sap/dgpe/opengovfellowship/

La Cuarta Revolución Industrial (video)

La cuarta revolución industrial está relacionada con la robótica, que jugará un papel trascendental en los próximos años, como el que tuvo la máquina de vapor durante la Revolución Industrial.

El 70% de los ejecutivos tiene expectativas positivas sobre la cuarta revolución industrial, así lo reveló el Barómetro Global de Innovación 2016 de General Electric (GE).
Según el estudio, los mercados emergentes, principalmente en Asia, son los que están adoptando una innovación más disruptiva que sus similares en las economías desarrolladas.

Empresarios y ciudadanos están de acuerdo en que las compañías más innovadoras son las que crean mercados o productos totalmente nuevos, en lugar de mejorar o reiterar los ya existentes.

Sin embargo, una parte de los empresarios teme quedarse atrás debido a que la tecnología evoluciona más rápido de lo que pueden adaptarse, y otros favorecen un enfoque incremental a la innovación que mitiga este riesgo.

Un 81% de los ejecutivos dijo seguir luchando para conseguir ideas radicales, y sólo 24% siente que su empresa está funcionando de manera correcta y adaptándose rápidamente a las tecnologías emergentes, sintiendo la presión del ‘darwinismo digital’.

Nanotecnologías, inteligencia artificial, drones e impresoras 3D serán artífices de la ‘Cuarta Revolución Industrial’, según el Foro Económico Mundial de Davos. Además estimó que esta revolución podría acabar con 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo.

Fuente: http://www.forbes.com.mx/7-de-cada-10-empresarios-ve-positiva-la-cuarta-revolucion-industrial/ 

El G20 y la ansiedad global

El G20 y sus retos. La cuarta revolución industrial. Efectos económicos, políticos y culturales.

La incertidumbre financiera global ha llevado a la humanidad a la era de la ansiedad, donde los empleos mal pagados, el aumento de la inflación y los precios de los productos son la constante en la economía. En lo que respecta a la democracia, los efectos de la ansiedad colectiva han derivado en la pérdida de confianza en las instituciones políticas, y la democracia pierde cada vez más adeptos.

La actual coyuntura política y económica mundial presenta enormes retos para la gobernanza global: el estancamiento de las economías emergentes, el decrecimiento de las economías desarrolladas, el auge de nacionalismos autoritarios en Europa y Estados Unidos de América, el referéndum por el Brexit en Reino Unido y su efecto desestabilizador en la Unión Europea, las migraciones masivas, la creciente decepción por la democracia en distintas regiones como en Latinoamérica, la caída de los precios del petróleo, el alza de las deudas públicas nacionales, las divergencias en las políticas monetarias de los países desarrollados y los escándalos internacionales por corrupción de gobiernos y empresas como los “Panama Papers” y la impunidad que impera en estos casos.

Después de la crisis financiera de 2008, el modelo financiero de gobernanza global, surgido del Bretton Woods (1944) comenzó a ser cuestionado seriamente. La globalización, que por décadas fue anunciada como la vía más rápida para llevar prosperidad económica a las naciones, también comenzó a ser criticada, pues ni ha logrado sostener niveles de vida dignos para todos, ni ha reducido las brechas de desigualdad, al contrario, éstas han aumentado. En este contexto es que toma fuerza el denominado G20, como foro informal que reúne a los 20 países con las economías más grandes e importantes a nivel internacional, representando el 80% del comercio mundial y más del 86% del PIB.

El G20 se reúne de forma anual y es presidido por un periodo de un año de forma rotativa por uno de los países miembros, y este año es China quien preside las reuniones que se llevan a cabo los días 4 y 5 de septiembre en la ciudad de Hangzhou, provincia de Zhejiang. La agenda de esta cumbre internacional versa en temas como la regulación y nuevo diseño de una arquitectura financiera global que sea incluyente y que de mayor certidumbre a los mercados internacionales; también hablarán sobre la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de la ONU, el cambio climático, la industrialización de África y en los países menos desarrollados, políticas laborales, seguridad alimentaria, salud, cooperación internacional, terrorismo, y finalmente sobre la relevancia de la innovación, la economía digital y la Cuarta Revolución Industrial.

Más allá de la agenda global a discutir en las mesas de negociación, lo que los líderes mundiales se juegan es la viabilidad de sus países y sus proyectos, tal es el caso de Obama en Estados Unidos de América frente al riesgo que representa Trump, Vladimir Putin en Rusia y Eurasia intenta consolidar un proyecto geopolítico y cultural alternativo frente al establishment de la alianza del Atlántico Norte, para muestra está su actuación en Medio Oriente, la promoción de leyes anti aborto, la prohibición del matrimonio igualitario y la adopción por parejas del mismo sexo, todo lo contrario a lo que promueven sus contrapartes europeos y americanos. Por otro lado, China que avanza cada vez más con pasos de gigante con la fuerza del comercio internacional, pero con la debilidad de un mercado interno anémico.

Como ya lo hemos comentado en anteriores colaboraciones, el motor fundamental del siglo XXI será el talento humano, es decir, las personas y no los flujos de capital. Por esta razón la mayor crisis que enfrentará Europa es la falta de población identificada con occidente (culturalmente hablando), frente a las olas de migración masiva de poblaciones de orígenes y claves culturales completamente distintos, que no pretenden adaptarse ni a las instituciones democráticas ni a los valores occidentales sobre las cuales se sostienen. El problema de Europa es demográfico, después será político y finalmente cultural. Por ello surgen las reacciones políticas nacionalistas como el Brexit en Reino Unido o los partidos identitarios como Alternativa para Alemania (AfD) que ha desplazado al partido gobernante de la canciller alemana Angela Merkel, o Le Manif pour Tours y el Front National en Francia.

Estamos siendo testigos del cambio de época que suscita acciones y reacciones alrededor del mundo. La ciencia, la tecnología, la innovación, la economía, la política y la cultura están siendo tan relevantes, todas al mismo tiempo, que es necesario comprender su interconexión y habituarnos a dar respuestas en todos esos ámbitos de la vida humana, para proponer soluciones holísticas e integrales.

Hasta la próxima colaboración…

Twitter: @jonathanmaza