México: Poder Nacional y Seguridad Nacional frente a una policrisis multidimensional

México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.

José de la Cruz Porfirio Díaz Mori

La seguridad nacional de México enfrenta actualmente una policrisis multidimensional, donde múltiples amenazas interactúan generando efectos sinérgicos que comprometen la estabilidad, integridad, soberanía y viabilidad del Estado. En particular, las crisis en las fronteras norte y sur representan desafíos significativos que impactan directamente los campos del Poder Nacional: Diplomático, político, económico y militar, demandando una respuesta integral que involucra recursos ordinarios y extraordinarios.

La situación se complica ante presiones específicas recientes provenientes de países vecinos como Estados Unidos y Guatemala, lo que genera vulnerabilidades y obliga a México a mantener elevados niveles de esfuerzo operacional para responder con medidas urgentes, sobrecargando aún más sus capacidades institucionales.

Paralelamente, la seguridad interior se ve desafiada por actores no estatales violentos, específicamente la delincuencia organizada transnacional, cuyos grupos armados utilizan tácticas asimétricas cada vez más complejas dignas de ser comparadas con tácticas terroristas o de insurgencias criminales. El reclutamiento de exmilitares colombianos por parte del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), confirmado oficialmente tras la detención de nueve excombatientes colombianos involucrados en ataques con minas antipersonales en Michoacán el pasado 27 de mayo, ejemplifica esta evolución preocupante hacia métodos de insurgencia criminal.

Este tipo de tácticas, incluyendo artefactos explosivos improvisados (AEI), drones armados y minas antipersonales, reflejan una preocupante escalada hacia conflictos de baja intensidad típicos de una guerra irregular. Las autoridades mexicanas han documentado estos hechos, enfatizando la urgencia de fortalecer las capacidades de inteligencia, contrainteligencia y la coordinación interinstitucional para hacer frente a estas amenazas emergentes.

La reorganización en el Área Estratégica Funcional de la seguridad, que contempla las reformas constitucionales, legales y procedimentales en materia de Seguridad Pública, Seguridad Nacional y las próximas iniciativas en materia de Seguridad Interior, así como la recien presentada iniciativa de reforma militar en materia de la Guardia Nacional1 (que en ésta última implicó la reciente creación de nuevas coordinaciones territoriales bajo el mando operativo de la Guardia Nacional y supervisadas por el Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, que vale la pena mencionar, se preveé que ahora tendrá facultades en materia de Seguridad Pública), puede interpretarse como una centralización clave destinada a optimizar las capacidades militares y civiles en la respuesta a estas amenazas híbridas. Por lo que parece, esta transformación estructural de la seguridad en México, busca específicamente adecuar la estructura militar mexicana a los desafíos contemporáneos de seguridad nacional.

En lo político, la concentración de poder observada actualmente, acompañada por una transición judicial y limitaciones crecientes a la libertad de prensa, presenta un contexto de vulnerabilidad interna que sucita preocupación, incertidumbre y riesgos a la estabilidad política y social.

México enfrenta hoy escenarios estratégicos que requieren acciones inmediatas, basadas en principios claros de la doctrina de seguridad nacional mexicana para la aplicación del Poder Nacional que reúna los recursos y medios de toda índole, disponibles y potenciales, organizados para su empleo estratégico desde cada uno de los respectivos campos del poder: Político, económico, social, militar, tecnológico y diplomático. La situación actual demanda no solo una respuesta táctica, sino una estrategia integral de largo plazo alineada con los intereses y objetivos nacionales permanentes.

Todos los mexicanos nos estamos viendo afectados por las múltiples crisis en curso, pero pocos se percatan de las consecuencias probables que vendrán en el mediano y largo plazo. Las tendencias, no son alentadoras en los distintos campos del Poder Nacional, que por decirlo de alguna manera, al evaluar la situación de la estabilidad, integridad, soberanía y viabilidad del Estado, los probables escenarios no pintan bien para México.

Como colofón de este artículo y ante la coyuntura que nos constriñe, vale la pena recordar aquella frase atribuída al ex presidente y dictador Porfirio Díaz, “México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Lo que nos recuerda la necesidad permanente de robustecer nuestra seguridad nacional con estrategias y políticas de Estado adecuadas y coherentes frente a las amenazas tradicionales y emergentes que enfrenta el Estado mexicano en este crítico momento histórico de inestabilidad, transición y cambio.

  1. Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley de la Guardia Nacional y se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos; Ley de Educación Militar del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos; Ley de Ascensos y Recompensas del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos; Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas; Ley de Disciplina del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos; Código de Justicia Militar y Código Militar de Procedimientos Penales. Publicada en la Gaceta Parlamentaria de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el 11 de junio de 2025. Disponible en línea en: https://infosen.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/66/1/2025-06-11-1/assets/documentos/Ejecutivo_Iniciativa_Ley_GN_.pdf ↩︎

Drones y letalidad tecnológica de los cárteles mexicanos

Por Jonathan Maza

Artículo publicado originalmente en El Sol de México.

Más de 5,200 artefactos explosivos improvisados han sido lanzados desde drones en casi 500 eventos en México en los últimos seis años.

En México, la innovación tecnológica parece que ha representado un arma de doble filo, especialmente en un contexto en el que las organizaciones criminales continúan sofisticándose en la medida en la que adquieren más recursos financieros.

Mientras que en otros países los drones han revolucionado industrias y ampliado las fronteras del conocimiento, aquí, lamentablemente, también han caído en manos del crimen organizado, convirtiéndose en herramientas para sembrar violencia y terror.

La historia reciente del uso de drones por parte de los cárteles es una crónica acelerada de cómo grupos delictivos adaptan rápidamente la tecnología para multiplicar su poder. Si desde 2017 sorprendía saber que narcotraficantes utilizaban drones para tareas sencillas como vigilancia o transporte de pequeñas cargas ilícitas, para lo que va de este año 2025, ya enfrentamos un escenario totalmente distinto y mucho más alarmante: drones armados con artefactos explosivos improvisados, capaces de realizar ataques precisos contra rivales, autoridades y población civil.

Hoy México es, increíblemente, uno de los paises que ha ingresado a la lista de territorios con más ataques con explosivos improvisados lanzados con drones a nivel global, esto a pesar de no estar en un estado de guerra como Ucrania o Siria. No hablamos únicamente de zonas aisladas o regiones remotas, sino de comunidades en estados como Michoacán, Jalisco, Guerrero o Zacatecas, en donde estas aeronaves han cobrado decenas de víctimas fatales y han herido a muchas más, entre ellas civiles, policías y militares. La nueva realidad criminal nos obliga a levantar la vista hacia el cielo con preocupación y cautela.

¿Qué explica esta rápida adopción tecnológica por parte de los cárteles? Principalmente, la facilidad para adquirir drones comerciales, sencillos de operar y relativamente baratos. También, la manufactura local de drones. Esta accesibilidad ha permitido que el crimen organizado reclute y capacite a especialistas que adaptan estos dispositivos para fines bélicos. Tal es el caso del Cártel Jalisco Nueva Generación, con unidades conocidas como “Operadores Droneros”, dedicadas exclusivamente al desarrollo y operación de drones con fines delictivos.

Ante este panorama, que en poco más de seis años ha alcanzado la cifra de más de 5,200 artefactos explosivos improvisados lanzados desde drones en casi 500 eventos, las respuestas institucionales por parte del gobierno mexicano también han evolucionado. El marco normativo ha sido modificado notablemente desde 2018 a la fecha, estableciendo regulaciones más estrictas para el uso de drones y penas más duras para quienes los utilizan ilegalmente. Paralelamente, las fuerzas armadas han invertido en capacitación especializada y sistemas avanzados antidrones, recibiendo capacitación bajo el esquema de cooperación con socios internacionales como Estados Unidos.

Sin embargo, estas acciones siguen siendo insuficientes frente al tamaño del desafío. En México, necesitamos más coordinación entre agencias de seguridad, una inversión sostenida en tecnología de punta, mediante la adquisición y el desarrollo, así como aprovechar las oportunidades que ofrece una cooperación internacional aun más estrecha con socios clave. Es fundamental que el Estado mexicano se adelante y no solo reaccione a los avances tecnológicos del crimen organizado.

Este nuevo capítulo en la lucha contra el crimen organizado exige estrategias dinámicas y proactivas. No basta con neutralizar drones; las fuerzas de seguridad deben anticiparse a sus futuras aplicaciones criminales, cerrar las brechas tecnológicas y fortalecer continuamente las capacidades de defensa y respuesta con la ayuda del sector privado, que tiene los desarrollos tecnológicos adecuados.

La seguridad de nuestro país no debe quedar comprometida por la agilidad financiera y tecnológica de grupos criminales. La frontera tecnológica es el nuevo frente donde se libran batallas decisivas por la seguridad y tranquilidad de nuestra nación.

Será pertinente observar en la Feria Aeroespacial México 2025, que organiza la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que la industria de seguridad y defensa nacional y extranjera, puede ofrecer en tecnología antidrones para las agencias de seguridad mexicanas.

Internacionalista por la UPAEP, Maestro en Seguridad Nacional por el Colegio de Defensa Nacional y graduado en Gobernanza y Estrategia en Seguridad y Defensa por el Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry. Miembro de la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Cumplimiento de la Ley, Cooperación en Seguridad, Delincuencia Transnacional Organizada del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).

X (antes Twitter): @jonathanmaza

Nueva etapa entre México y Estados Unidos en seguridad y defensa

¡Hola a todos!

Me complace anunciar que hemos retomado el podcast Un Extraño Enemigo en este 2025, continuando con nuestra misión de analizar temas cruciales de seguridad nacional, defensa, inteligencia y geopolítica desde una perspectiva mexicana.

En el episodio 41, titulado «Nueva etapa entre México y Estados Unidos en seguridad y defensa», exploramos los cambios recientes en la relación bilateral en estas áreas. Discutimos cómo la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el cambio de gobierno en México en 2024 han influido en la seguridad fronteriza, la migración y el combate al narcotráfico. También abordamos la designación de cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras por parte de EE.UU. y sus posibles implicaciones, así como la cooperación bilateral en materia de defensa.

Este episodio ya está disponible en Spotify para su escucha.

Agradecemos a nuestro aliado institucional, STRATOP Risk Consulting, por su continuo apoyo en la producción de este podcast. Para más información sobre sus servicios, pueden visitar su sitio web en www.stratoprisk.com.

¡Esperamos que disfruten este nuevo episodio y nos acompañen en esta nueva etapa de Un Extraño Enemigo!