El día después del COVID-19. México y el mundo.

En el mundo somos casi 8 mil millones de seres humanos viviendo en más de 200 países y territorios soberanos – algunos de ellos aún en disputas-. Nuestro planeta es habitable y el mundo es a la vez un sistema ordenado por el caos, mientras que algunas otras ocasiones se equilibra por la acción de países superpotencia como Estados Unidos de América y por potencias regionales como China, Rusia, Reino Unido y la Unión Europea.

     La historia nos ha enseñado muchas lecciones, una de ellas es que los cambios en el equilibrio de poder en el sistema internacional suceden más por las actitudes, percepciones y acciones que toman los Estados en relación a su posición en el mundo, es decir mediante el cálculo de su Poder Nacional para preservar sus propios objetivos estratégicos e intereses nacionales (Vega, 2001).

     Sin embargo no todos los Estados tienen las capacidades para proyectar su Poder Nacional al ámbito regional o internacional, siendo éstos los países en desarrollo los que procuran que el uso de sus recursos se orienten a fomentar su desarrollo y garantizar así su seguridad interna. En muchas circunstancias este tipo de Estados se encuentran a merced de los cambios acelerados por nuevas transformaciones tecnológicas guiadas por los mercados o por por los movimientos realizados por las potencias mundiales y no necesariamente en respuesta a las necesidades de sus propios objetivos e intereses nacionales, suelen ser países con una alta dependencia en diversos aspectos.

En el contexto internacional contemporáneo, en el que el elemento económico ha sido el hilo conductor preponderante de las relaciones internacionales, las crisis económicas y financieras han sido una de las causas de mayores afectaciones para los países en desarrollo, especialmente para aquellos que se han insertado exitosamente en el paradigma del libre mercado y la interdependencia económica (Keohane and Nye, 1977) generada por las cadenas globales de producción, valor y suministro, países como México, Brasil, India o República Checa bien podrían figurar en este tipo de países.

     Sin embargo, fenómenos como la crisis financiera del año 2008 generada por la burbuja inmobiliaria que provocó incertidumbre a nivel global, trayendo consigo pérdida masiva de empleos, disminución del poder adquisitivo de millones de personas, que en otro tiempo se beneficiaron del libre mercado; así también, tras la crisis aumentó la fragilidad de la economía globalizada. En lo que respecta a la democracia, los efectos de la ansiedad colectiva han derivado en un creciente descontento hacia el orden liberal establecido y la pérdida de confianza en las instituciones políticas, de esta manera la democracia ha perdido cada vez más adeptos en lugares donde antes no se hubiera ni siquiera imaginado en riesgo (Naim, 2015).

     Desde entonces, la política y economía a nivel mundial enfrentan enormes retos para lograr una mejor gobernanza de los asuntos globales: el estancamiento de las economías emergentes, el decrecimiento de las economías desarrolladas, el auge de nacionalismos autoritarios en Europa y Estados Unidos de América, el referéndum por el Brexit en Reino Unido y su efecto desestabilizador en la Unión Europea, las migraciones masivas, la creciente decepción por la democracia en distintas regiones como en Latinoamérica, la caída de los precios del petróleo, el alza de las deudas públicas nacionales, las divergencias en las políticas monetarias de los países desarrollados y los escándalos internacionales por corrupción de gobiernos y empresas así como una significativa impunidad que impera en estos casos, todo estos fenómenos o procesos desestabilizadores hacia dentro de los países con efectos negativos en el ámbito de la cooperación y el multilateralismo, así como en el propio orden internacional.

“…la mayor pandemia conocida desde inicios del siglo XX, misma que ya ha contagiado a casi 5 millones de seres humanos y causado la muerte de más de 300,000 personas alrededor del mundo.“

     Por otro lado, recientemente con la aparición de la pandemia del coronavirus COVID-19, que en diciembre de 2019 en Whuan, China comenzó el brote de este nuevo virus (Wolrd Health Organization, 2020) que ha provocado la mayor pandemia conocida desde inicios del siglo XX, misma que ya ha contagiado a casi 5 millones de seres humanos y causado la muerte de más de 300,000 personas alrededor del mundo. Ante esta nueva disrupción que enfrenta la humanidad, han surgido dudas sobre cuáles son los efectos reales de esta nueva pandemia en las economías, los sistemas de gobierno y en el orden internacional.

     Al respecto de esta situación, algunos analistas se han preguntado si a caso esta crisis global de salud, con afectaciones en distintos campos del Poder Nacional de los Estados y en consecuencia con efectos sobre el sistema internacional, provocará un nuevo orden internacional. Aún no es posible determinar con certeza qué es lo que sucederá en el futuro inmediato a niveles sistémicos, pero si es posible delinear algunos escenarios considerando los procesos previos a la pandemia que venían deteriorando las reglas del orden establecido y las tendencias que seguían hasta el momento actual (Calvo, 2020).

     Respecto al lo anterior, el coronel español José Luis Calvo Albero (2020) señala que “un efecto histórico de las epidemias es la deslegitimación del poder si (el gobierno) se ve superado por los acontecimientos“, por lo que es posible vislumbrar que ante el desconocimiento del virus de esta pandemia, que aún no se cuenta con una vacuna para terminarla y que los sistemas de salud se han visto superados por la cantidad de enfermos y muertos, el poder continuará en la espiral de deslegitimación y desgaste.

     Previo a la aparición de la pandemia, el sistema internacional ya se encontraba en un serio proceso de desfragmentación, las instituciones multilaterales siendo diezmadas por los propios Estados que las integran y la cooperación internacional en franco declive. “La pandemia tendrá consecuencias geopolíticas puede que considerables, pero sería bastante raro que nos trajese algo radicalmente nuevo y lo más probable es que simplemente sirva de catalizador para fenómenos que ya existían antes de su aparición“ (Calvo, 2020). Por ejemplo la creciente rivalidad y competencia entre Estados Unidos y China en diferentes campos como el comercial y tecnológico e incluso militar que no puede ser descartado.

Fotografía: © Reuters

“Un escenario probable es que la pandemia ponga de manifiesto mayores hostilidades entre las potencias regionales, que de por si ya se encontraban en disputas comerciales o territoriales“

     Un escenario probable es que la pandemia ponga de manifiesto mayores hostilidades entre las potencias regionales, que de por si ya se encontraban en disputas comerciales o territoriales, como sucede ahora en el sudeste asiático o como ya se ha mencionado en el caso de la rivalidad entre China y Estados Unidos, por las posturas que han mostrado públicamente sus líderes, para muestra de ello bastaría observar las declaraciones del presidente de Estados Unidos Donald Trump culpando a China como la causante del desastre en el manejo de la pandemia.

     Pero ¿es posible y probable que la fragmentación de la globalización y la rivalidad entre China y Estados Unidos escale a niveles que afecten significativamente el equilibrio de poder y el orden internacional actuales? ¿De qué manera afectaría esta situación a los países en desarrollo como México? Para poder responder a ello es necesario traer al tema la teoría desarrollada por Keohne y Nye (1977) sobre el poder y la interdependencia compleja entre los Estados en el sistema internacional, especialmente entre las relaciones asimétricas de quienes tienen mayor poder y los que tienen menores capacidades de este.

     México, que cuenta con un Poder Nacional limitado respecto a su vecino Estados Unidos, que es la única superpotencia global, escenifica el claro ejemplo de una relación de poder asimétrica y a la vez interdependiente, por un lado, la interdependencia se ha incrementado entre ambos países debido a la cada vez más profunda relación comercial, que desde la II Guerra Mundial ha tenido su desarrollo y se profundizó a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), de esta manera hoy encontramos que las características actuales son las siguientes: que el 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a los Estados Unidos, convirtiendo a México en su socio comercial más importante, superando, incluso, a China y Canadá, países que en las últimas décadas han tenido los lazos comerciales más fuertes con la principal economía del mundo (Deloitte, 2019).

     La interdependencia entre ambos países no solo representa un argumento para delinear posibles escenarios de cooperación y de conflicto, puesto que al estar tan íntimamente ligados en lo económico y comercial, sobre todo en lo que respecta a la fundamental actividad industrial y sus cadenas de suministro, que son estratégicas para los Estados Unidos como la industria automotriz y otras de manufactura avanzada, mismas que se encuentran localizadas en México, la relación no está exenta de los efectos del tipo de liderazgo que juega la superpotencia en el ámbito internacional, especialmente cuando ha abandonado las causas del multilateralismo para virar más hacia un proteccionismo que limita las alternativas de cooperación y agudiza las aristas de conflicto.

El tipo de interdependencia entre México y Estados Unidos representa una mayor ganancia de poder para el segundo que para el primero, a pesar de la benéfica relación comercial entre ambos, ya que en toda relación de interdependencia, tal y como apunta la teoría, la asimetría genera ganancias de poder para quien tiene ventajas. Esta situación de facto, pone de manifiesto una enorme vulnerabilidad para México, al ser muy dependiente de las exportaciones comerciales hacia los Estados Unidos, sin embargo las alternativas no son muchas, tanto por la ubicación geopolítica del país, que lo ubica también en una zona del paraguas de seguridad nacional del vecino del norte, como por el poco interés de los sectores privado y públicos para migrar a otras latitudes que diversifiquen el comercio, pues hasta ahora no han encontrado incentivos suficientes que superen la facilidad de acceso que ofrece la ubicación tan cercana al mayor mercado de consumo mundial.

“…el Gobierno mexicano debe explorar alternativas en el corto plazo para gestionar su interdependencia con los Estados Unidos de América, a través de una activa y estratégica diplomacia que ponga sobre la mesa los temas sensibles para ambos países: migración controlada y regulada, seguridad y estabilidad comercial“

     Quizás las pocas cartas, pero no por eso menores, que puede jugar México para obtener el mayor beneficio posible de esta situación, sobre todo en el marco de la recuperación económica de la crisis post COVID-19, son, por un lado, las de fortalecer sus ventajas competitivas industriales, aprovechando la dependencia de Estados Unidos por las cadenas de suministro fuera de su territorio y que actualmente muchas de ellas dependen de las fábricas localizadas a miles de kilómetros en China y el resto de Asia; México podría impulsar un esfuerzo coordinado para que dichas inversiones asiáticas, así como sus cadenas de valor sean relocalizadas en México, más cerca y seguras para el mercado estadounidense alineándose a lo alcanzado en materia comercial respecto a las reglas de origen en los sectores industriales en el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); por otro lado, el Gobierno mexicano debe explorar alternativas en el corto plazo para gestionar su interdependencia con los Estados Unidos de América, a través de una activa y estratégica diplomacia que ponga sobre la mesa los temas sensibles para ambos países: migración controlada y regulada, seguridad y estabilidad comercial, con estos tres temas, México puede favorecer sus objetivos nacionales de desarrollo y seguridad nacional, buscando ante todo reducir las vulnerabilidades presentes y fortalecer su posición en el mediano y largo plazo. La desglobalización aún no está definida y lo más probable es que sea una nueva globalización con reglas distintas a las actuales, ahí es dónde México debe reconocer su horizonte para definir con claridad en dónde y cómo quiere aprovecharla para mejorar sus propias capacidades materiales y espirituales, es decir su Poder Nacional.


Referencias

Calvo, A. J. (24 de Abril de 2020). ¿Puede el COVID-19 cambiar el mundo? Madrid, España.

Deloitte. (24 de Septiembre de 2019). La gran relación comercial entre México y EE.UU. Obtenido de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/dnoticias/articles/la-gran-relacion-comercial-mexico-eua.html

Keohane and Nye, J. (1977). Power and Interdependence. Boston, MA: Little Brown.

Naim, M. (2015). El fin del poder. Ciudad de México: Debate.

Vega, G. (2001). Seguridad Nacional. Concepto, organización y método. Ciudad de México: SEDENA.

Wolrd Health Organization. (20 de Enero de 2020). Novel Coronavirus (2019-nCoV) Situation Report-1. Obtenido de Coronavirus disease (COVID-2019) situation reports: https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/situation-reports/20200121-sitrep-1-2019-ncov.pdf?sfvrsn=20a99c10_4

El complejo industrial y militar en México


I. INTRODUCCIÓN

El propósito de este trabajo de investigación es el de investigar acerca de la relación de los complejos militares-industriales con el gasto de defensa en el caso del Estado mexicano, abordando dicha investigación desde un enfoque descriptivo.

A partir del siguiente cuestionamiento: ¿Cuáles son las características de la relación de los complejos militares-industriales con el gasto de defensa del Estado mexicano? orientaremos el presente ensayo para poder realizar la investigación.

Una hipótesis que se plantea es que las principales características de la relación de los complejos militares-industriales con el gasto de defensa del Estado mexicano son la escasa proporción de proyectos de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, el bajo impacto del gasto militar al Producto Interno Bruto, así como en el Gasto Público del gobierno.

Por lo que, a partir de la hipótesis planteada a la pregunta que guía nuestra investigación, los elementos que se abordarán a continuación serán de utilidad para dar una aproximación que nos permita conocer mejor nuestro objeto de estudio.

II. DESARROLLO

La economía de defensa es el campo de la gestión y administración de los recursos nacionales, preocupado por los efectos económicos del gasto militar, la gestión de la economía en tiempos de guerra y la gestión de los presupuestos militares en tiempos de paz. En otras palabras, la economía de la defensa se encarga de analizar y estudiar la asignación de los recursos, la distribución del presupuesto público de un gobierno en materia de defensa.

Como tal, la economía de defensa implica una investigación del impacto del gasto público de defensa, tanto a nivel nacional como internacional, a través del análisis de variables clave para su comprensión, como “variables macroeconómicas de empleo, la producción y el crecimiento.  También tiene una dimensión microeconómica que implica el análisis de la base industrial de defensa, los programas de colaboración, las compensaciones, la fijación de precios y la rentabilidad de los contratos militares y la regulación de los contratistas “ (Castro, 1997). 

Entre la gran variedad de subcampos que configuran la Economía de la Defensa destaca el de la Economía Política. Uno de los campos de la Economía Política se refiere a la justificación de la intervención pública en una economía de mercado. En primer lugar la provisión de defensa es un bien público puro, porque sus beneficios son “no rivales y no excluyentes para un país y sus aliados, de forma que el coste marginal de proveer defensa a un individuo adicional es cero“ (Castro, 1997).

Otro fallo de mercado es el de la extenalidad que surge cuando un agente económico influye en el bienestar de otro sin que medie contraprestación. En este marco se encuadra el análisis de las alianzas internacionales y su financiación. Otro de los aspectos de la economía de la defensa que pueden analizarse desde la Economía Política es el de la organización administrativa de los sistemas de defensa, y sus repercusiones desde el punto de vista de la gestión pública, cómo influye esta en la eficacia y en la eficiencia de este gasto, las diferencias entre el servicio militar voluntario u obligatorio, los sistemas de contratación y sus efectos sobre los costes. Otro de los aspectos sería el de la producción armamentística y su inclusión o no en el campo de la empresa pública y los problemas de gestión específicos que surgirían o no en este último caso.

El Gasto Público Militar o gasto público en Defensa “es aquel que dedica el gobierno de un país a pagar los costes que se derivan del personal militar y civil, incluidas las pensiones de retiro del personal militar y servicios sociales para el personal, operación y mantenimiento, compras, investigación y desarrollo militares, y ayuda militar“ (Expansión Datosmacro, 2018).

Los complejos militares-industriales son ecosistemas de naturaleza económica, política y militar, que actúan en los países en distintos niveles y produndidad, según el grado de maduración y desarrollo de economía de defensa de un Estado. Los complejos de este tipo son operados bajo financiamiento público, destinado principalmente a las actividades de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación (I+D+i), además de contratos para la industria civil y militar de defensa.

 (Hernández, 2009)

Por lo que respecta al impacto en la economía de defensa, los complejos militares-industriales tienen efectos sobre la producción de los bienes y servicios derivados de la industria de defensa, y externalidades en otros bienes y servicios relacionados a dicha industria, muchas veces producto de los beneficios de la investigación, desarrollo e innovación tecnológicas del sector de defensa. Por lo que la reducción el aumento de los presupuestos de defensa sí afectan a las empresas que forman parte de la base industrial y tecnológica de defensa, así como a las capacidades de las Fuerzas Armadas de un Estado (Fonfría, 2011).

El alcance del gasto de defensa y su impacto sobre el sector industrial, la I+D+i, es necesario analizarlo para establecer algunas posibles soluciones para incentivar, preservar y potenciar el tejido empresarial nacional, la ventaja tecnológica adquirida y el servicio público de la defensa en el Estado mexicano. De la política industrial y de los presupuestos del sector relacionado a la Defensa en México podríamos decir que dependen:

 “(1) los costes y sobrecostes que se soportan desde el presupuesto con el fin de desarrollar una industria puntera y competitiva; (2) el efecto multiplicador que la industria de la defensa obtiene con la creación y desarrollo de nuevas tecnologías cuyo destino no tiene que ser únicamente militar y, de hecho, no lo es, generando beneficios en el mercado civil; y (3) la búsqueda de unos complejos equilibrios entre mantenimiento de empleos y reducción de sobrecapacidades en algunas industrias de defensa y la apertura de nuevos mercados internacionales a partir de tamaños y capacidades que se encuentran en desventaja respecto de la mayor parte de los competidores“

(Fonfría, 2011)

En México, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, en el marco de su estrategia programática, establece que el Programa Sectorial del ramo 07 de Defensa Nacional, correspondiente a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), como institución integrante de la Administración Pública Federal (sector central), está encargada de planear, conducir, coordinar y supervisar el desarrollo de sus actividades con base en los objetivos, estrategias y prioridades del Plan Nacional de Desarrollo, en su programa de operación y desarrollo, así como, organizar, equipar, educar, adiestrar, capacitar, administrar y desarrollar a las Fuerzas Armadas de tierra y aire, planear, dirigir y manejar la movilización del país en caso de guerra, con objeto de defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación; además de los servicios civiles que a dichas Fuerzas señale el Ejecutivo Federal.

Para cumplir con las actividades sustantivas y de operación, la SEDENA cuenta con los siguientes Programas Presupuestarios autorizados para el Ejercicio Fiscal 2019.

  • Actividades de apoyo administrativo.
  • Investigación y desarrollo tecnológico, producción y mantenimiento de armamento, municiones, explosivos, vehículos y equipos militares y sus accesorios.
  • Defensa de la Integridad, la Independencia, la Soberanía del Territorio Nacional.
  • Operación y desarrollo de la Fuerza Aérea Mexicana.
  • Programa de la Secretaría de la Defensa Nacional en apoyo a la Seguridad Pública.
  • Programa de sanidad militar.
  • Programa de emergencias radiológicas externos (P.E.R.E.).
  • Producción de árboles en viveros forestales militares.
  • Derechos humanos.
  • Investigación, desarrollo y producción de vestuario y equipo militar y mantenimiento de infraestructura.
  • Mantenimiento y conservación de la infraestructura militar y maquinaria pesada y administración inmobiliaria.
  • Programa de justicia militar.
  • Sistema educativo militar.
  • Investigación y desarrollo militar en coordinación con universidades públicas, instituciones públicas de educación superior y/o demás centros públicos de investigación superior.
  • Salud y producción animal.
  • Fortalecimiento de las Capacidades de Auxilio a la población civil mediante el Plan DN-III-E.
  • Fortalecimiento del sistema de inteligencia militar.
  • Programa de igualdad entre mujeres y hombres SDN.
  • Otros proyectos de infraestructura social.
  • Proyectos de infraestructura gubernamental de seguridad nacional.
  • Programa de Becas para los hijos del Personal de las Fuerza Armadas en activo.
  • Fideicomiso de apoyo a deudos de militares fallecidos o a militares que hayan adquirido una incapacidad en 1/a. categoría en actos del servicio considerados de alto riesgo.
  • Previsión para el fortalecimiento de infraestructura naval y militar.
  • Provisiones para infraestructura de seguridad pública y ejército.
  • Provisiones para la modernización y rehabilitación de la infraestructura aeroportuaria y de conectividad. (Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 2019).

Lo anterior, permite observar los rubros que la SEDENA presenta para operar presupuestos y proyectos relacionados al gasto de defensa y otros elementos, de manera que coadyuve de manera ininterrumpida con las actividades sustantivas relacionadas con el tema de Seguridad Nacional, así como las misiones que le son encomendadas en su Ley Orgánica en forma conjunta con los tres órdenes de Gobierno.

En materia de I+D+i, el gasto público en defensa se puede observar a través del Fondo Sectorial de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos. Dicho fondoSEDENA-CONACYT es un “Fideicomiso creado para la instrumentación y el financiamiento de acciones de investigación, de desarrollo científico, tecnológico y de innovación en áreas del conocimiento que requiere el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos“ (CONACYT, 2018).

Fuente: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2018.

En el cuadro se muestran los proyectos y los montos autorizados por el fondo sectorial en materia de inversión y gasto público para la investigación, desarrollo e innovación tecnológica en materia de defensa, el cuál asciende a $175,063,541.69 de pesos mexicanos.

III. CONCLUSIÓN

En México el gasto público en materia de defensa muestra una relación de asenso con respecto al presupuesto del gobierno, sin embargo no es posible establecer un impacto considerable con respecto al PIB.

El propósito de este trabajo correspondió a la investigación de la relación de los complejos militares-industriales con el gasto de defensa en el caso del Estado mexicano, en el cual se encontró evidencia de que dicha relación se da a través del gasto que ejerce el gobierno para invertir en las actividades que desempeña la Secretaría de la Defensa Nacional.

Las principales características de la relación de los complejos militares-industriales con el gasto de defensa del Estado mexicano, en efecto corresponden a la realización proyectos de investigación, desarrollo e innovación tecnológica, que en su caso representan una escasa proporción, con bajo impacto del gasto militar al Producto Interno Bruto, así como en el Gasto Público del gobierno. Por ejemplo se observa que el Fondo Sectorial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en conjunto con la Secretaría de la Defensa Nacional es de apenas $175,063,541.69 de pesos mexicanos, para tan solo cuatro proyectos tecnológicos a lo largo del periodo 2014-2016, sin contar aún con datos precisos en los años 2017, 2018 y 2019.

Lo anterior indica que existen áreas de oportunidad, y de vulnerabilidad, que deben ser debidamente atendidas por las instituciones públicas del Estado mexicano; la colaboración entre agencias encargadas de ámbitos de la seguridad y defensa nacional, con la academia y la industria, que constituyen los complejos industriales y militares en otros países, son ámbitos de cooperación estratégicos y fundamentales para la consecución de objetivos e intereses nacionales.


IV. REFERENCIAS

Castro, A. V. (Mayo de 1997). El gasto en defensa en la economía pública. Madrid, España.

CONACYT. (2018). Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Recuperado el Diciembre de 2019, de https://www.conacyt.gob.mx/index.php/fondos-sectoriales-constituidos2/item/sedena-conacyt

Expansión Datosmacro. (2018). Gasto público Defensa. Recuperado el Diciembre de 2019, de Expansión Datosmacro.com: https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/defensa?anio=2018

Fonfría, A. (2 de noviembre de 2011). Presupuesto, tecnología e industria de defensa: una ecuación con tres incógnitas (ARI). Madrid, España.

Hernández, C. S. (2009). El Pentagono System y el complejo militar industrial Estadounidense: una aproximación. Roma, Italia.

Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (2019). Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Recuperado el Diciembre de 2019, de https://www.ppef.hacienda.gob.mx/work/models/PPEF2019/docs/07/r07_epr.pdf

Cooperación internacional con la Fundación Konrad Adenauer en México

Ciudad de México.- El 16 de agosto miembros de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (JuventudLAC) México sostuvieron un encuentro con el equipo directivo de la Fundación Konrad Adenauer (KAS) en sus oficinas en la Ciudad de México.

El encuentro estuvo presidido por el Ing. Hans Blomeier, actual Representante de la KAS en México y quien anteriormente fungió como representante de la misma institución en el Reino Unido, y por Natalia Arriaga, Coordinadora de Programas de la KAS México. Por parte del equipo de JuventudLAC participaron Jonathan Maza, Secretario General, Aurora Espina, miembro del Directorio Ejecutivo, Esmeralda Espinosa y Gibrán Flores miembros del equipo operativo en el país.

La reunión de trabajo consistió en abordar temas de interés común para la coordinación de esfuerzos con otras organizaciones que trabajan en pro de la democracia y los derechos humanos en cooperación con la KAS y JuventudLAC, así como la revisión de proyectos de cooperación en conjunto para los siguientes meses.