El «divo de Juárez»

 

En esta ocasión deseo escribir unas palabras a manera de reflexión y rendir un pequeño homenaje al artista y cantante mexicano Juan Gabriel.

Para casi nadie ha pasado desapercibido la lamentable pérdida del cantautor mexicano Alberto Aguilera Valadez, que es su nombre verdadero, y que fue reconocido mundialmente como Juan Gabriel. El michoacano nacido en la población de Parácuaro en 1950 y que fallecería el día 28 de agosto de 2016 fue un emblema de la vida artística y musical de México que trascendió fronteras, logrando llevar sus letras y su voz a millones de personas en el mundo, sobre todo de habla hispana.

Como mexicano que nació y creció entre los últimos años de la década de los 80 y los 90, para mi la música de Juan Gabriel estuvo presente en casa, mis padres lo escuchaban y sin duda alguna ya era una estrella consolidada para aquél entonces. Por ello confieso que su música desde que tengo memoria fue de las que más disfrutaba de entre sus variados géneros y con el acompañamiento ya sea de mariachis u orquestas sinfónicas.

También por supuesto lo llegué a ver en la televisión en los programas a los que se presentaba o en las grabaciones de sus conciertos o presentaciones en vivo. «Juanga» era un ícono mexicano de aquellos años y representaba algo más que solo música, era un hombre-show o un hombre del espectáculo en toda la extensión de la palabra.

Juan Gabriel era un espectáculo en sí mismo, hasta ahora no recuerdo a algún mexicano del medio artístico que hiciera semejantes shows como los que él realizaba. Sus conciertos eran una fiesta, un ambiente de algarabía y a la vez eran momentos de sentimientos a flor de piel, que en muchos desprendía hasta las lágrimas con las letras de sus canciones más profundas. Sin duda alguna, para mí sus conciertos, sus canciones y su forma de interpretarlas representan lo que muchos mexicanos somos: el laberinto de la soledad, como lo decía en su texto del mismo nombre el escritor Octavio Paz.

La vida misma de Juan Gabriel, o mejor dicho de Alberto, fue un laberinto de la soledad. En realidad no conozco a detalle su vida, pero al menos lo que muchos sabemos por las historias públicas que él mismo contó, su vida no fue nada sencilla, me atrevería a decir que fue muy atropellada y llena de claroscuros que forjaron su vida.

Por mencionar algunos aspectos de esta vida laberíntica están: la pérdida de su padre, las carencias económicas familiares, una madre que tuvo que dejarlo porque no podía hacerse cargo de él, una familia numerosa pero que no sostenía lazos muy amorosos, una infancia y una adolescencia solitaria, y una vida adulta complicada. Así como a muchos mexicanos les sucede en la vida, creo que por estas razones se genera una especie de identificación con el ícono de la música.

Su vida expresada en sus letras, su voz y su música es el espejo en el que se encuentran muchos hombres y mujeres. Para mí, el «divo de Juárez» como se le llegó a conocer por haberse criado y originado como cantautor en aquella ciudad mexicana fronteriza con los Estados Unidos de América, es el cantante chistoso por sus bailes tan peculiares, de una manifiesta alegría que contagiaba y de una voz que admiro, porque como a  muchos mexicanos, hombres y mujeres, su música me llegaba al corazón.

Sin duda alguna México es un país con gravísimos problemas de discriminación en todos los sentidos, existe racismo, clasismo y sobre todo sobrevaloración y subvaloración de las personas por lo que tienen y por lo que aparentan, en este país seguimos padeciendo el laberinto de nuestra propia soledad, que no nos permite encontrarnos a nosotros mismos y con los otros que también son como yo, PERSONAS. Pero a Juanga no se le quiere ni se le desprecia por ser rico ni pobre, ni de origen humilde o de alcurnia, ni por su tendencia sexual, a Juanga se le quería y se le quiere por lo que fue, una PERSONA con la que muchos nos identificamos en su mayor talento que era la transmisión de un mensaje a través del canto y la música: el amor y el perdón.

 

 

El desprestigio presidencial y la era de los liderazgos abrumados

La noticia de los párrafos plagiados en la tesis de licenciatura del presidente de México Enrique Peña Nieto ya le dio la vuelta al mundo, y con ello un aspecto de su vida personal vuelve a aparecer en la vitrina pública, la cual hace una vez más evidente los tropiezos del presidente.

Queda muy claro que el desprestigio presidencial como táctica de desestabilización del gobierno actual es la constante desde que asumió el poder en 2012, la pregunta es quién o quiénes orquestan dichas acciones. Un problema mayor se presenta cuando por más que la maquinaria mediática oficialista se aliste a implementar la estrategia de contención de daños por cada uno de los escándalos del presidente, su familia y sus colaboradores más cercanos, no ha sido tan efectiva en lograr su objetivo cuando se trata de detener o minimizar la vitrina que hace viral cualquier noticia o escándalo: internet.

La periodista Carmen Aristegui, autora material de la investigación que sacó a la luz el asunto de la tesis plagiada, utilizó su sitio web para publicar y publicitar la nota, en especial fue el uso de las redes sociales lo que le dio el poder de atraer la atención de miles (o millones) de espectadores locales y extranjeros, al grado de que hoy la noticia ha sido publicada en medios extranjeros de Europa y Estados Unidos de América.

Lo interesante de este hecho, como muchos otros escándalos mediáticos relacionados a un líder político o empresarial, es que estamos presenciando la caída de los viejos paradigmas del ejercicio del liderazgo, que se basaban en principios perennes e inamovibles, viejas estrategias del uso del poder, la autoridad y el liderazgo de forma vertical. Hoy en una era de negocios y política globalizados, de incertidumbre financiera y escrutinio mediático, el arte de liderar se ha vuelto más complejo de lo que ya era, y las dificultades de ejercerlo han escalado a otro nivel.

En esta era de la globalización y la hiperconectividad quienes pensaban que estos dos aspectos no son relevantes para el ejercicio del poder, tendrán que pensarlo de nuevo. No son pocos los líderes que afirman sentirse abrumados ante tal nivel de incertidumbre, complejidad y escrutinio público mediático. La internet y las redes sociales pueden convertirse en las peores o en las mejores aliadas para ejercer un liderazgo, la clave está en comprender y practicar el liderazgo de tipo horizontal, cooperando, colaborando y co-liderando, para contener y avanzar hacia muchos frentes abiertos al mismo tiempo.

Uno de los mayores problemas a los que se puede enfrentar un líder político de cualquier nivel en la actualidad es a “no entender que no entiende”, sobre todo cuando se le habla de estos aspectos tan relevantes para adaptarse a nuevas realidades que le exigen transparencia y honestidad, y que a su vez se traduzcan en empatía hacia las necesidades de quienes le siguen y para quienes se debe: los ciudadanos. La humildad es la virtud que hoy necesitan nuestros políticos y servidores públicos, para hacer de su liderazgo un activo sostenible en los mares de la política frente a sociedades cada vez más críticas e informadas.

Gasolinazo: La mentira como verdad republicana en el México del PRI-Gobierno

Hoy de nuevo el gobierno de la República incrementó el precio de las gasolinas, producto de la incompetencia y la nula sensibilidad política del PRI-Gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto.

El PRI-gobierno que demuestra una vez más que su única convicción es no tener decencia, pues lo que en spots televisivos anunciaba en agosto de 2013 con la Reforma Energética aprobada, como una nueva aventura hacia el desarrollo del país y la disminución de los costos en electricidad y combustibles, hoy es la muestra del descaro y el cinismo.
El gasolinazo no es más que la mentira anunciada tiempo atrás a la que le ha llegado el momento de la verdad. Ahora desnudada por las circunstancias y las consecuencias de malas y tardías decisiones, pues lo que el PRI y su gobierno celebraban como un magno logro en 2013, en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón reiteradamente rechazaron y obstaculizaron como oposición en las cámaras de senadores y diputados.
A la Reforma Energética tardía y evidentemente equivocada, su tiempo le ha llegado para mostrarnos sus efectos negativos, pero sobre todo para mostrarnos el verdadero rostros de los mentirosos de siempre: el PRI que nunca ha dejado de ser el partido de la improvisación revestido de eufemismos en sus discursos republicanos.