Segundo debate: México sin mayorías

Los mexicanos y el mundo pudimos ver un debate de bajísimo nivel, con una contienda que parece tener un ganador hasta ahora indiscutible por las encuestas, y un trío de candidatos detrás de él que decepcionan porque no pueden ganarle abrumadoramente al puntero que parece ignorante y a la vez imposibilitado de articular ideas sensatas en un debate.

El segundo debate presidencial en México ya no contó con la participación de Margarita Zavala, la única mujer que contendía “se bajó” de la contienda apenas unos días antes del debate. Muchos mexicanos, al menos ese porcentaje que se enumeraba en las encuestas, deseábamos tener una alternativa que valiera al momento de votar, pero hoy ya no es así. Sin embargo, la contienda sigue con los otros cuatro hombres, representantes de distintas minorías de este país.

La “minoría rapaz”, esa a la que señala Andrés Manuel López Obrador como la causante de todos los males de México, tiene por supuesto a su(s) candidato(s), en el caso hipotético de que exista dicha minoría plutócrata. También la minoría “chaira”, esa a la que señalan los que se autoafirman como “no chairos”, es decir los que se asumen como gente pensante, inteligente, culta o al menos informada como para no caer en las tentaciones populistas de López Obrador, esos también creen que existe una minoría, sino rapaz, al menos sí ignorante que puede llevarnos a la “venezolanización” de México.

Por otro lado, podríamos decir que existen los que creen que José Antonio Meade o Ricardo Anaya son de entre todos los males el menos malo, quizás una buena parte del llamado “voto útil” se identifique en este contexto, o los que confían que un Bronco puede hacer del “milagro” independiente, un milagro mexicano. Todos al final minorías.

¿A qué público le hablaron entonces los representantes de las minorías? ¿De qué fueron hablarles a sus huestes estos cuatro presidenciables? El formato y temas del segundo debate, a grandes rasgos, versaron en torno a los temas de política exterior, migración y comercio exterior. De esos temas se suponía que tenían de explicarnos a los mexicanos cuáles son sus propuestas, y sobre cómo las llevarán a cabo en el supuesto caso de “sacarse la rifa del tigre”, es decir, ganar la presidencia de México.

Sin embargo, al parecer olvidaron que lo más importante del debate era que los mexicanos pudiéramos contrastar sus ideas respecto a temas tan importantes, y por el contrario nos ofrecieron un contraste de difamaciones, datos manipulados, respuestas sin sentido, insultos y hasta bromas. Andrés Manuel López Obrador siguió su formato de evadir a preguntas concretas, muy lejos de ofrecernos datos o propuestas contundentes, siempre cayó en lugares comunes con respuestas simplonas, tales como que todo se arreglará si él llega a ser presidente, combatiendo a la corrupción y siendo honesto.

Anaya decepcionó al hacer uso de verdades a medias, datos imprecisos o incluso hasta manipulados para hacer ver mal a su verdadero adversario, el puntero López. Su habilidad casi perfecta de oratoria, el dominio de la retórica hacía que pocos se cuestionaran la veracidad de sus afirmaciones, pues sin duda este tipo de espacios y formatos de debate le favorecen. Anaya es el candidato más disciplinado y mejor preparado, pero no termina de empatizar, parece una teatralización casi perfecta, pero al final no parece real, es insustancial, no hay emociones que queden grabadas en la mente y el corazón de los votantes que aún no conquista, los que no lo siguen y que necesita para ganar.

Meade mejoró mucho, sin duda alguna se vio mejor en esta segunda edición de los debates, con el uso de datos, pero también de historias que contextualizaban sus tecnocráticas habilidades de funcionario público de alto nivel, pero sigue pareciendo el perdedor de esta contienda, por más que se autoafirme como el mejor, como el más “chingón”, pocos lo creen. El paso de eficiente funcionario a político es algo que no ha podido atajar, y para ganar la elección se necesita el perfil político que no tiene. Del Bronco poco puedo decir y no creo que valiera la pena dedicarle mucho, es el único que no debería estar ahí, tanto por su tramposa inclusión en la boleta después de tantas firmas de apoyo falsas, como por su nulo aporte a la democracia en esta contienda.

Los mexicanos y el mundo pudimos ver un debate de bajísimo nivel, con una contienda que parece tener un ganador hasta ahora indiscutible por las encuestas, y un trío de candidatos detrás de él que decepcionan porque no pueden ganarle abrumadoramente al puntero que parece ignorante, y a la vez imposibilitado de articular ideas sensatas en un debate. ¡Vaya nivel de contendientes! ¡Vaya nivel de puntero presidencial! Nos queda pensar bien el voto, y también nuestra corresponsabilidad durante el resto de los días de campañas para exigirles más a todos.

El ingeniero y matemático que ahora es el pupilo de AMLO en México 

Autor: Pablo Ferri 

“Nunca ha habido democracia en este país”

Cuitláhuac García, pupilo del eterno líder de la izquierda mexicana, Andres Manuel López Obrador, pelea por la gubernatura de Veracruz. Nadie apostaba por él en un estado donde siempre ha gobernado el PRI, pero las cosas han cambiado

«El hombre que pudo dedicarse a idear controles para misiles, pretende volar por los aires el statu quo de Veracruz.»

En 2002, el estudiante Cuitláhuac García compareció ante sus directores de tesis en la Universidad Técnica de Hamburgo, en Alemania, la TUHH. Era la primera evaluación. Había estudiado ingeniería mecánica en la Universidad Veracruzana y luego, poco después de graduarse, había obtenido una beca para estudiar el doctorado en el extranjero. Su tema era “desigualdades lineales matriciales”, elaborar modelos matemáticas para controles remotos de objetos grandes. Cuitláhuac, que entonces contaba 34 años, eligió un misil como ejemplo de objeto grande.
Cuando Cuitláhuac dijo misil, se le quedaron mirando. Poco después le interrumpieron. “¿Oiga, usted no sabe que aquí estudiaron los terroristas de las Torres Gemelas?”, le dijo uno ellos. El estudiante ignoraba que Mohamed Atta había estudiado allí antes que él. Atta, el egipcio que estrelló el avión en la torre norte.

“Imagínate”, dice, “mexicano, al lado de Estados Unidos, estudiando en la universidad donde estudió éste, hablando de un misil… Jaja, no”. Cuitláhuac hubo de cambiar toda su tesis, empezar de nuevo. “Me costó mucho, fue muy pesado, pero así es”, dice.

El discurso del candidato de Morena a la gubernatura de Veracruz es una historia contínua de superación y entrega. Hable de política o modelos matemáticos, tiene claro que él no compite: sale a ganar.

Sus contrincantes son los poderosos primos Yunes, candidatos de los partidos tradicionales. Héctor Yunes contiende por el PRI, el partido del gobernador, Javier Duarte. El PRI siempre ha gobernado Veracruz, pero la gestión de Duarte, trufada de escándalos de corrupción, crisis de seguridad y declaraciones altisonantes, dificulta su elección.

La derecha del PAN y la izquierda del PRD se han aliado, asunto que repiten en otros estados, y apoyan a Miguel Ángel Yunes. Ha sido una campaña sucia, con acusaciones de toda índole volando de un lado a otro: robo, desfalco, incluso pederastia.

Cuitláhuac García, pupilo de Andres Manuel López Obrador, líder de Morena, eterno aspirante a la presidencia de México, ha aprovechado el desgaste de los primos y se acerca en las encuestas. Las elecciones son el 5 de junio.

Cuando Cuitlahuac volvió a México, en 2005, ayudó a su papá, un maestro de provincia, a ganar una diputación local, la de Xalapa, la capital de Veracruz, la misma que ganaría él mismo el año pasado. Luego trabajó en la campaña presidencial de López Obrador en 2006. “Agarraba mi camioneta, un proyector, una bocina y me iba a los pueblos. Les ponía lo que no ponían las televisiones. Me parecía muy importante el ámbito rural. Si no llegábamos, nadie sabía lo que decíamos”. Aquella vez perdieron por poco. De hecho, denunciaron fraude. El candidato pensó entonces que la vía política estaba muerta. “Yo entonces era partidario de tomar el palacio de Gobierno… Dije, ni modo, hoy nos toca morir”. Pero la cosa se calmó y Cuitláhuac ayudó a su jefe a fundar Morena en Veracruz. “Nunca hubo democracia en este país. El voto no ha servido para cambiar las cosas”, dice.

Ahora repite la jugada de cara al cinco de junio. El jueves pasado visitó varias comunidades del norte del estado. Caminar, caminar, caminar, ese es su lema. En Progreso de Zaragoza, una aldea minúscula, dijo: “¿Cuánto les pagan por el kilo de maíz al mayoreo?”. Contestaron que dos, que tres pesos, una miseria. “Yo les subiré a cinco”.

Más tarde, en otra comunidad de otro pueblo, sentado a la mesa de una oficina, criticaba la lógica parlamentaria en México. La única crítica que ha recibido en estos meses como diputado federal por Xalapa, es que no ha bajado dinero para la ciudad. “Lo que pasa”, dice “es que ese es un dinero sucio, muy sucio. Es un gancho para tener dinero, tienes que entrar en negociación política, aceptar que el presupuesto federal se vaya a donde ellos quieren… Yo nunca le dije a un xalapeño, ‘oye, yo voy a pavimentar tu calle’, no. Yo iba a ser legislador. Alguno me decía, ‘no voy a votar por ti’. Pues no votes por mí… Yo soy legislador”.

– Pero antes le escuché decir que subiría el precio del maíz dos pesos, ¿no es lo mismo?

– No, porque no lo usas electoralmente. Es hacer productivo el campo, lo hace EEUU. Además, sería como gobernador, debo hacerlo. Allá –en el congreso federal– no, porque soy legislador.

El hombre que pudo dedicarse a idear controles para misiles, pretende volar por los aires el statu quo de Veracruz.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/27/mexico/1464303661_981785.html